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Hipotonía neonatal: ¿entraña un diagnóstico difícil?

M. Mesquita, A. Ratola, J. Tiago, L. Basto   Revista 67(08)Fecha de publicación 16/10/2018 ● OriginalLecturas 22676 ● Descargas 555 Castellano English

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11ª Edición


[REV NEUROL 2018;67:287-292] PMID: 30289151 DOI: https://doi.org/10.33588/rn.6708.2018141

Introducción. La hipotonía constituye un signo habitual de enfermedad en el neonato. Ahora bien, se trata de un signo inespecífico: puede ser la manifestación inicial de una enfermedad neurológica o multisistémica.

Objetivos. Estudiar las principales causas de la hipotonía neonatal y evaluar la exactitud diagnóstica de la anamnesis y la exploración física en el neonato hipotónico.

Pacientes y métodos. Estudio retrospectivo de 22 años con recién nacidos afectados por hipotonía e ingresados en la unidad de cuidados intensivos neonatales. A partir de la anamnesis y de los datos recabados durante la exploración física, se hizo una clasificación inicial en condiciones de enmascaramiento del tipo de hipotonía: central, periférica o indeterminada.

Resultados. El número de pacientes estudiados ascendió a 91. De ellos, 42 (46,2%) presentaban antecedentes de alteraciones prenatales: polihidramnios (28,6%), retraso del crecimiento intrauterino (21,4%) y presentación de nalgas (19%). Cincuenta y tres (58,2%) habían precisado reanimación al nacer. Los principales síntomas asociados consistieron en disnea (65,9%), dificultades de alimentación (36,5%) y escasez de movimientos espontáneos (22,4%). El diagnóstico definitivo se obtuvo en 64 neonatos (70,3%): el 81,3% mostraba hipotonía central, y el 18,7%, hipotonía periférica. El valor predictivo positivo de la clasificación inicial alcanzó el 97,9% en la hipotonía central y el 66,7% en la hipotonía periférica. La tasa de mortalidad fue del 8,8%, y resultó superior en el grupo de hipotonía periférica (58,3% frente a 1,3%).

Conclusiones. La hipotonía neonatal aparece vinculada con una larga lista de trastornos. Una anamnesis minuciosa y una valoración neurológica cuidadosa brindan un alto valor predictivo diagnóstico que debe orientar el estudio etiológico.

Diagnóstico Hipotonía Hipotonía neonatal Lactante hipotónico Neonato

Introducción


La hipotonía constituye uno de los signos patológicos más frecuentes del neonato cuyo diagnóstico puede entrañar dificultades para el neonatólogo [1-3]. Se trata de un signo inespecífico que puede ser la manifestación clínica de una alteración del sistema nervioso central o periférico, de una miopatía, un trastorno genético, endocrinopatía, metabolopatía o enfermedad aguda o crónica [2]. El diagnóstico diferencial es extenso, por lo que exige un abordaje exhaustivo y metódico. La anamnesis y la exploración física constituyen el instrumento primordial para el diagnóstico de la hipotonía neonatal [4], puesto que ayudan a localizar el problema en una región concreta del sistema nervioso [1]. A pesar de los notables avances recientes en las técnicas de diagnóstico analíticas y por neuroimagen, el buen juicio médico sigue siendo imprescindible para delimitar la localización anatómica [4].

A menudo, el trastorno acarrea consecuencias para embarazos futuros y, en muchos casos, no existe tratamiento específico [1]. Por tales razones, discernir la etiología de la hipotonía neonatal reviste suma importancia, tanta como reconocer los rasgos distintivos en la anamnesis y la exploración física, pues ello ayudará a emitir el diagnóstico y orientar el estudio y el enfoque del tratamiento.

El presente estudio tuvo por objeto determinar la frecuencia de las principales causas de la hipotonía en los neonatos ingresados en una unidad de cuidados intensivos neonatales, así como evaluar la exactitud diagnóstica de la anamnesis y de la exploración física del recién nacido hipotónico.
 

Pacientes y métodos


Diseño del estudio y muestra


Se trata de una revisión sistemática de carácter retrospectivo de los neonatos diagnosticados con hipotonía en la unidad de cuidados intensivos (UCI) neonatal de un centro hospitalario especializado a lo largo de 22 años (1995 a 2016). Los bebés sólo fueron aptos si la hipotonía se había detectado antes del 28.º día de vida y su edad gestacional era superior a las 30 semanas.

A partir de los datos reunidos en el curso de la anamnesis y de la exploración física se ha realizado el examen semiológico del recién nacido según la escala de valoración neurológica de Dubowitz [5,6]. Se trata de un método científicamente validado, que goza de reconocimiento internacional y que se utiliza ampliamente para la valoración neurológica del neonato que, además, es fácilmente aplicable tanto al recién nacido prematuro como al nacido a término. Acto seguido, con estos datos se llevó a cabo una clasificación inicial de carácter retrospectivo y en condiciones de enmascaramiento del tipo de hipotonía: hipotonía de origen central, periférico o indeterminado. Los autores la consideraron como central cuando el neonato presentó signos de conciencia alterada o convulsiones combinadas con po­tencia muscular conservada y reflejos osteotendinosos normales o exaltados; en cambio, la presencia de debilidad en los músculos de las extremidades que se oponen a la fuerza de la gravedad (antigravitatorios), acompañada de reflejos reducidos o abolidos, se tomó como indicadora de hipotonía periférica; se optó por la hipotonía de origen indeterminado cuando la anamnesis y la exploración física arrojaron datos insuficientes, incongruentes o no permitieron seguir la anterior clasificación. Asimismo, describieron la hipotonía como transitoria si su duración era inferior a 24 horas; como estática, si mantuvo la misma intensidad a lo largo del tiempo; como inestable o fluctuante, si la intensidad varió con el tiempo; y por último, como progresiva, si la intensidad aumentó con el tiempo.

El diagnóstico definitivo, cuando se pudo obtener, se clasificó como central o periférico en función de la principal región anatómica afectada. Se encuadraron las lesiones o malformaciones cerebrales, las enfermedades neurometabólicas y las aberraciones cromosómicas en el grupo de etiología central, mientras que en la categoría de periférica se situaron los trastornos que afectan a las motoneuronas de las astas anteriores, a los nervios periféricos, a la sinapsis neuromuscular o a la musculatura en sí.

Datos recabados


Se recopilaron los datos demográficos y los antecedentes relevantes de cada lactante. Los episodios clínicos prenatales y perinatales registrados fueron los siguientes: polihidramnios, retraso del crecimiento intrauterino, presentación de nalgas, movimientos fetales reducidos, riesgo de prematuridad, tipo de parto, edad gestacional, peso al nacer, rea­nimación neonatal y necesidad de intubación, y puntuación Apgar a los cinco minutos. Los datos recabados acerca del cuadro clínico inicial fueron: edad en el momento de la aparición, evolución de la hipotonía y síntomas asociados (disnea, apneas, estado de conciencia alterado, convulsiones, dificultad de alimentación, debilidad y movimientos espontáneos reducidos). Las características examinadas en la exploración física consistieron en: dismorfismos faciales, facies inexpresiva, llanto débil, deformidades óseas o articulares (artrogriposis) y reflejos osteotendinosos. Por último, también se registraron el diagnóstico definitivo y la mortalidad.

Métodos estadísticos


El análisis estadístico de los datos se efectuó con el programa SPSS v. 21.0, usando las frecuencias absolutas y relativas en el caso de las variables categóricas, y la mediana, la media y la desviación estándar en el de las continuas. El análisis estadístico se llevó a cabo con la prueba de chi al cuadrado cuando fue aplicable. Los resultados se consideraron significativos si p < 0,05.
 

Resultados


La búsqueda en la base de datos se saldó con 132 registros, de los cuales 91 neonatos cumplieron los criterios de admisión. Cuarenta y seis (50,5%) eran varones, 47 (51,6%) nacieron por cesárea, con una mediana de edad gestacional de 37 semanas (rango: 30-42 semanas) y un peso al nacer de 1.120-4.100 g (mediana: 2.920 g) (Tabla I). La hipotonía se clasificó de forma preliminar como central en 48 neonatos (52,7%), periférica en 15 (16,5%) e indeterminada en 28 (30,8%).

 

Tabla I. Características de la población del estudio. Resultados desglosados por tipo de hipotonía.
 

Total
(n = 91)

Hipotonía central
(n = 79)

Hipotonía periférica
(n = 12)

p


Sexo

Masculino

46 (50,5%)

40 (50,6%)

6 (50,0%)

 

Femenino

45 (49,5%)

39 (49,4%)

6 (50,0%)


Edad gestacional (mediana y rango)

37 semanas
(30-42)

38 semanas
(30-42)

35 semanas
(32-40)

0,016


Parto

Vaginal

44 (48,4%)

42 (53,2%)

2 (16,7%)

0,027


Cesárea

47 (51,6%)

37 (46,8%)

10 (83,3%)

 

Peso al nacer (mediana y rango)

2920 g
(1.120-4.100)

3115 g
(1.120-4.100)

2340 g
(1.550-3.340)

0,016


Apgar a 5 min (mediana y rango)

8 (3-10)

9 (3-10)

8 (5-10)

0,850


Antecedentes prenatales anormales

42 (46,2%)

31 (39,2%)

11 (91,7%)

0,020


Antecedentes perinatales: reanimación al nacer

53 (58,2%)

42 (53,2%)

11 (91,7%)

< 0,001


Ventilación con presión positiva

27 (50,9%)

     

Intubación endotraqueal

26 (49,1%)

     

 

Cuarenta y dos (46,2%) presentaron como mínimo una anomalía prenatal: polihidramnios (28,6%), retraso del crecimiento intrauterino (21,4%), presentación de nalgas (19,0%), riesgo de prematuridad (19,0%) y movimientos fetales reducidos (11,9%). El porcentaje de bebés con anomalías prenatales en el grupo de la hipotonía central fue del 39,2%, en comparación con el 91,7% en el grupo de hipotonía periférica, una diferencia estadísticamente significativa (= 0,02). Cincuenta y tres (58,2%) precisaron reanimación al nacer: en el grupo de origen central supusieron el 53,2%, mientras que en el grupo de origen periférico alcanzaron el 91,7% (p < 0,001); de ellos, 26 (49,1%) requirieron intubación endotraqueal. En conjunto, la puntuación Apgar a los cinco minutos varió entre 3 y 10 (mediana: 8).

Los datos correspondientes a la manifestación clínica de la hipotonía se obtuvieron en 65 recién nacidos. La disminución del tono muscular apareció durante las primeras 12 horas de vida en el 80% de los estudiados, entre 12 y 24 horas en el 4,6%, entre 24 y 48 horas en el 4,6%, y más allá de 48 horas en el 10,8%. No se halló ninguna relación estadísticamente significativa entre el tiempo de vida en el momento de la aparición y el tipo de hipotonía (p = 0,704). En lo que concierne a su evolución clínica, la hipotonía se consideró estática en el 87% de los bebés, inestable en el 7,6% y progresiva en el 5,4%. Entre los neonatos del grupo de origen central, el 81,3% presentó una evolución estática, que estuvo asociada de forma significativa con esta etiología (p < 0,001). Ochenta y cinco bebés (93,4%) presentaron otros síntomas aparte de la hipotonía: disnea (65,9%), dificultad de alimentación (36,5%), convulsiones (21,2%), estado de conciencia alterado (14,1%), debilidad y movimientos espontáneos reducidos (22,4%), y apnea (14,1%). Entre los síntomas manifestados, únicamente la debilidad acompañada de movimientos espontáneos reducidos resultó más frecuente en uno de los grupos de hipotonía, en concreto en la periférica (< 0,001).

La exploración física reveló otras anomalías en 39 neonatos (42,9%), que se detallan en la tabla II. La presencia de facies inexpresiva, llanto débil, artrogriposis múltiple y reflejos osteotendinosos disminuidos apareció asociada de forma significativa con el tipo de hipotonía periférica en la cohorte del estudio.

 

Tabla II. Cuadro clínico inicial y exploración física de los neonatos afectados según el tipo de hipotonía. Resultados desglosados por tipo de hipotonía.
 

Total
(n = 91)

Hipotonía central
(n = 79)

Hipotonía periférica
(n = 12)

p


Síntomas

85 (93,4%)

73 (85,9%)

12 (14,1%)

0,297


Disnea

56 (65,9%)

45 (61,6%)

11 (91,7%)

0,270


Problemas de alimentación

31(36,5%)

25 (34,2%)

6 (50,0%)

0,333


Convulsiones

18 (21,2%)

16 (21,9%)

2 (16,7%)

0,533


Movimientos espontáneos reducidos

19 (22,4%)

11 (15,1%)

8 (66,7%)

< 0,001


Estado de conciencia alterado

12 (14,1%)

11 (15,1%)

1 (8,3%)

0,550


Apnea

12 (14,1%)

8 (11,0%)

4 (33,3%)

0,120


Exploración física

39 (42,9%)

27 (69,2%)

12 (30,1%)

< 0,001


Rasgos dismórficos

13 (33,3%)

12 (44,4%)

1 (8,3%)

0,092


Facies inexpresiva

10 (25,6%)

6 (22,2%)

4 (33,3%)

0,021


Llanto débil

14 (35,9%)

7 (25,9%)

7 (58,3%)

< 0,001


Reflejos osteotendinosos disminuidos o abolidos

12 (30,8%)

3 (11,1%)

9 (75,0%)

< 0,001


Artrogriposis

7 (17,9%)

1 (3,7%)

6 (50,0%)

< 0,001


 

Veintidós casos (24,2%) presentaron hipotonía transitoria. Las causas principales consistieron en: mala adaptación a la vida extrauterina (63,6%), intoxicación (por vía materna o por anestesia; 13,6%), hipoglucemia (13,6%) y parto traumático (9,2%).

La asignación del diagnóstico definitivo se saldó con 79 bebés en el grupo de la hipotonía crónica (86,8%) y 12 en el de la hipotonía periférica (13,2%). No obstante, éste sólo se confirmó en 64 neonatos (70,3%), con una mediana de 9 días de vida (rango: 0-50 días). El diagnóstico correspondió al grupo de causas centrales en el 81,3% de los lactantes y al de las periféricas en el 18,7%. El diagnóstico pormenorizado de cada grupo se detalla en la tabla III.

 

Tabla III. Resumen del diagnóstico definitivo confirmado según el tipo de hipotonía (n = 64).

Hipotonía central
(n = 52; 81,3%)


Encefalopatía hipóxica

14 (26,9%)


Intoxicación/medicación

10 (19,2%)


Metabolopatía/endocrinopatía

8 (15,4%)


Infección

7 (13,5%)


Desequilibrio hidroelectrolítico

6 (11,5%)


Enfermedad hereditaria/cromosómica

4 (7,7%)


Hemorragia cerebral

3 (5,8%)


Hipotonía periférica
(n = 12; 18,7%)


Miodistrofia

7 (58,3%)


Alteración de las motoneuronas del asta anterior

3 (25,0%)


Enfermedad neuromuscular

2 (16,7%)


 

De los 48 neonatos clasificados de partida como afectados por hipotonía central, el diagnóstico inicial quedó confirmado en todos menos uno, lo que equivale a un valor predictivo positivo del 97,9%. En cambio, en los 15 clasificados como afectados por una hipotonía periférica, el diagnóstico definitivo confirmó esa etiología en 10 (valor predictivo positivo: 66,7%). Por último, a 28 bebés se los consideró en primer lugar como casos de origen indeterminado, pero en 27 acabó quedando demostrada la etiología central. Los autores del estudio supieron reconocer el tipo de hipotonía en el 62,6% de los casos (n = 57).

Ocho bebés (8,8%) fallecieron durante el ingreso, con una mediana de edad de 19 días (rango: 3-50 días) en el momento del deceso. La tasa de mortalidad alcanzó el 58,3% en el grupo de hipotonía periférica y el 1,3% en el central (p < 0,001).
 

Discusión


La hipotonía, o disminución del tono muscular, se define como la disminución de la resistencia a la movilización pasiva y puede asociarse a una pérdida de fuerza o debilidad muscular [3]. El examen clínico del tono puede resultar dificultoso en el neonato y en el lactante [3]. El primer aspecto a evaluar es la postura (flexionada en el recién nacido sano), seguida por el tono muscular en sí a través de maniobras específicas que forman parte de la valoración neurológica del recién nacido, como son el retroceso de las piernas, el signo de la bufanda, los aductores, el ángulo poplíteo y la dorsiflexión del pie, y la suspensión ventral y dorsal [7].

Desde el punto de vista anatómico, los inputs neurológicos que controlan el tono muscular se dividen en dos grandes categorías: supraespinales o estructuras suprasegmentarias y unidad motora o estructuras segmentarias [8]. Los trastornos que afectan al cerebro y al tronco encefálico, ya sea de forma difusa o focal, se denominan supraespinales, si bien el término ‘hipotonía central’ se emplea con frecuencia cuando la presunta causa de la hipotonía está motivada por una alteración del sistema nervioso central [8]. El término ‘hipotonía periférica’ se reserva para la presunta afectación del sistema nervioso periférico, en concreto de la unidad motora que comprende las motoneuronas del asta anterior espinal [8]. La vinculación de la hipotonía con las causas centrales o periféricas es prioritaria cuando se examina a un bebé hipotónico, puesto que facilita la determinación de la etiología [3,6].

Si bien la lista de diagnósticos diferenciales de la hipotonía neonatal es extensa [2,3], la mayoría de estos neonatos presenta elementos distintivos en sus antecedentes familiares, prenatales y perinatales, así como en la exploración física. Estos pueden ayudar a discriminar entre los trastornos centrales y periféricos, y, en ocasiones, conducir a un diagnóstico específico dentro de tales categorías [1].

Es importante indagar en los antecedentes del embarazo y del parto, prestando atención sobre to­do a cualquier complicación (polihidramnios, retraso del crecimiento intrauterino, presentación de nalgas, riesgo de prematuridad, movimientos fetales anormales o cesárea), y en los antecedentes neonatales (ventilación asistida, asfixia neonatal, hipoglucemia, hiperbilirrubinemia, cardiopatía) [7]. En el presente estudio, pese a no disponer de un grupo de control, fue posible vincular la presencia de tales anomalías prenatales con las hipotonías de origen periférico. Otro estudio demostró que la movilidad reducida del feto y el polihidramnios presentaban una especificidad sumamente elevada (0,88 y 0,75, respectivamente), pero una sensibilidad baja [9]. Más de la mitad de los neonatos nacieron por cesárea y precisaron reanimación al nacer. El grupo de hipotonía periférica precisó reanimación con suma frecuencia (91,7%), lo cual es un reflejo de su gran debilidad.

Las revisiones publicadas describen al neonato con hipotonía central como letárgico, con seguimiento visual inadecuado, en ocasiones con un grado de conciencia reducido, debilidad axial, fuerza normal y reflejos normales o exaltados. Los afectados por trastornos de la corteza cerebral también pueden presentar convulsiones, movimientos oculares anómalos, apnea o respiración irregular exagerada. Otras pistas sugestivas de la hipotonía de origen central son la presencia de rasgos dismórficos, manos empuñadas, la adopción de una postura de tijera cuando se les mantiene en suspensión vertical y las malformaciones en otros órganos [2]. Por otra parte, si el neonato permanece alerta o responde adecuadamente al entorno y muestra un patrón normal de sueño y vigilia, cabe pensar en una probable alteración del sistema nervioso periférico como causa de su hipotonía. Este tipo de trastornos se asocian con una debilidad profunda, en la que la hipotonía se acompaña de hiporreflexia o arreflexia [2]. Los neonatos con hipotonía periférica también presentan en ocasiones atrofia muscular, problemas respiratorios y de alimentación, además de movimientos oculares o faciales anómalos [2].

La mayoría de los neonatos de este estudio mostró otros síntomas, aparte de la hipotonía: disnea, dificultades de alimentación, convulsiones, alteración de la conciencia, debilidad acompañada de movimientos espontáneos reducidos y apnea. De ellos, la debilidad con escasez de movimientos espontáneos apareció asociada de forma significativa con la hipertonía periférica, por lo que su presencia debe hacer pensar en un trastorno subyacente de ese tipo. Vasta et al [9] mostraron que la ausencia o la reducción notable de los movimientos antigravitatorios constituyen el síntoma más sensible y específico de los trastornos neuromusculares (0,97 y 0,75, respectivamente). En concordancia con lo descrito en fuentes precedentes, en la cohorte del presente estudio se ha constatado que la observación durante la exploración física de inexpresión facial, llanto débil, artrogriposis y reflejos osteotendinosos disminuidos constituye un indicio sugestivo de hipotonía periférica.

En cuanto a la aparición de los signos clínicos, en la mayor parte de los casos la disminución del tono muscular apareció en las primeras 12 horas de vida, pero no se halló ningún vínculo estadísticamente significativo con el tipo de hipotonía. En consonancia con lo descrito en la bibliografía [2], en la cohorte del estudio se comprobó que la evolución estática resultó más habitual en los neonatos con hipotonía central.

El porcentaje de diagnósticos confirmados en el estudio (70,3%) resultó similar al de otros (67-85%) [2,7,9-11]. La hipotonía crónica destacó por su elevada incidencia en los ingresados en esta UCI neonatal, con una proporción superior a 4 a 1 (hipotonía central: 81,3%; hipotonía periférica: 8,7%). Este resultado es muy similar al descrito por Paro-Panjan y Neubauer [12] y concuerda con otros registros publicados, que atribuyen a la hipotonía central el 60-80% de los casos, mientras que la periférica supondría del orden del 15-30% [2,4,7,9-11,13]. La causa más frecuente de la hipotonía de etiología central en la cohorte del estudio fue la encefalopatía hipóxica (26,9%), a semejanza de la mayoría de las fuentes publicadas, que le atribuyen de una cuarta a una tercera parte de los casos [10,12,14]. Si bien algunos estudios señalan a los trastornos genéticos y a las aberraciones cromosómicas como causa principal de la hipotonía central [2,12,13], en nuestra cohorte este porcentaje fue menor al de tales informes, circunstancia que atribuimos a que algunos casos permanecieron sin un diagnóstico definitivo. En el grupo de la hipotonía periférica, la miodistrofia supuso más de la mitad de los casos (58,3%), todos ellos por distrofia miotónica congénita. Las miopatías y los trastornos neuromusculares destacan por su escasa presencia en esta cohorte, aunque los datos resultan comparables a los de otros estudios [9,10,14]. A pesar de que las miopatías congénitas no son infrecuentes durante el período neonatal [4,15], se trata de un diagnóstico complejo que exige pruebas genéticas, muchas de las cuales solo están disponibles desde hace pocos años [15]. Cabe suponer que ello explique la ausencia de tales enfermedades a lo largo de los 22 años del estudio.

Ciertas investigaciones sitúan como mínimo en un 50% el porcentaje de pacientes hipotónicos que son diagnosticados exclusivamente por medio de la anamnesis y la exploración física [4,11,12]. Pero, a pesar de que varias revisiones destacan este papel, pocos estudios han sido capaces de demostrarlo [4,11,12,14]. En este estudio se pudo reconocer el 62,6% de los casos de hipotonía neonatal únicamente con el examen semiológico del neonato. El valor predictivo positivo de la clasificación inicial alcanzó prácticamente el 100% en el grupo de la hipotonía central (97,9%) y resultó superior al del grupo periférico (66,7%). Estos resultados coinciden con los comunicados por Laugel et al [11] y demuestran la importancia y la exactitud de la anamnesis y la exploración física en el diagnóstico y la orientación clínica de estos neonatos. Richer et al [14] y después Paro-Panjan y Neubauer [12] propusieron un enfoque escalonado para evaluar al recién nacido hipotónico partiendo de datos similares.

La tasa de mortalidad durante el ingreso en la UCI neonatal fue del 8,8%, valor inferior al 30% descrito en otros estudios [4,11]. Los trastornos acompañados de hipotonía periférica comportaron una mortalidad notablemente superior en esta serie, circunstancia descrita por otros autores [14] y que es atribuible a las complicaciones que acarrean. La presencia de una afectación neuromuscular grave al nacer (insuficiencia respiratoria, abolición de la deglución, la tos y los reflejos tendinosos) lleva aparejada un pronóstico muy desfavorable [1].

El carácter retrospectivo, con su inherente recolección de los datos a posteriori, los datos ausentes y la carencia de un grupo de control constituyen factores limitantes del estudio. A pesar de estos inconvenientes, se ha podido reunir una muestra relativamente extensa de la cual resulta posible extraer varias conclusiones acerca de las características diagnósticas de la hipotonía neonatal en un centro hospitalario especializado.

En resumen, la hipotonía neonatal aparece vinculada con una larga lista de diagnósticos diferenciales, por lo que el proceso diagnóstico puede ser complejo. Este inconveniente, empero, es resoluble con un enfoque adecuado y sistemático. Ante todo, es esencial conocer los principales trastornos que pueden manifestarse con hipotonía en el neonato ingresado en la UCI neonatal. Y segundo, conviene no olvidar el alto valor diagnóstico que la anamnesis y la exploración física tienen en el neonato hipotónico, que hace imperativo practicar una anamnesis meticulosa, una valoración neurológica cuidadosa y conocer los rasgos distintivos de cada tipo de hipotonía, que orientarán el estudio etiológico.

 

Bibliografía
 


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Neonatal hypotonia: is it a diagnostic challenge?

Introduction. Hypotonia is a frequent sign of disease in newborns. However, it’s a nonspecific clinical finding: may be the presentation form of a systemic or neurological disease.

Aims. To study the main causes of neonatal hypotonia as well as to evaluate the diagnostic accuracy of the anamnesis and physical examination of the hypotonic newborn.

Patients and methods. A 22-year retrospective study of hypotonic neonates admitted to the Neonatal Intensive Care Unit was conducted. It was performed an initial blind classification of hypotonia’s type (central-CH, peripheral-PH or undetermined hypotonia) based on the clinical history and the recorded data of physical examination.

Results. 91 infants were included. 42 (46.2%) had prenatal history abnormalities: polyhydramnios (28.6%), intrauterine growth restriction (21.4%) and pelvic presentation (19.0%). 53 (58.2%) required resuscitation at birth. The main associated symptoms were respiratory distress (65.9%), feeding difficulties (36.5%) and decreased spontaneous movements (22.4%). The final diagnosis was reached in 64 newborns (70.3%): 81.3% with CH, 18.7% with PH. The positive predictive value of the initial classification was 97.9% in CH and 66.7% in PH group. The mortality rate was 8.8% and it was higher in PH group (58.3% vs 1.3%).

Conclusions. Neonatal hypotonia can be associated to an extensive list of disorders. A detailed clinical history associated to a careful neurological evaluation present a high diagnostic predictive value that should guide the etiological investigation.

Key words. Diagnosis. Floppy infant. Hypotonia. Neonatal hypotonia. Newborn.

 

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