Último número

Volumen 71 (08)
Ver número actual
Ver todos

Números anteriores

Vol. 71 (07)
Vol. 71 (06)
Vol. 71 (05)
Vol. 71 (04)

Otros números

Suplementos Congresos English Versions

Sobre la Revista

Comité Científico Viguera Editores Proceso de revisión Sociedades oficiales e indexación

Información para autores

Enviar manuscrito Normas de publicación Consultar estado de artículo

Información para revisores

Recomendaciones para revisor
Factor Impacto 20190,562

Porcentaje de aceptación en 2019: 30%

En 2019 el 50% de artículos recibieron respuesta definitiva en <=10 días

Media de tiempo a respuesta definitiva en 2019: 32 días

Web Médica Acreditada. Ver más información

Revista de Neurología (24 números al año) fomenta y difunde el conocimiento generado en lengua española sobre neurociencia, tanto clínica como experimental.

Másteres online

Master in Neuroimmunology

Máster en Neurociencia Experimental y Clínica

Máster en Neuropsicología de las Altas Capacidades Intelectuales

Máster en Sueño: Fisiología y Medicina

Máster en Epilepsia

Máster en Trastornos del Espectro Autista

Máster en Trastornos del Movimiento

Máster en Psicobiología y Neurociencia Cognitiva

Máster en Neurología Tropical y Enfermedades Infecciosas

Universidades

iNeurocampus Formación online

Listado de Másteres impartidos por Viguera Editores S.L.U. a través del portal www.ineurocampus.com en colaboración con distintas universidades del país

Noticias del día

Características clínicas del espectro de la enfermedad asociada a anticuerpos anti-MOG Fecha 29/10/2020 ● Lecturas 17
Ver todas las noticias

 

Una sustancia en la leche materna contribuye al desarrollo neurológico del bebé Fecha 29/10/2020 ● Lecturas 13

Entrevistas

Entrevista con el profesor Luis de Lecea con ocasión de la reunión de la Asociación Española de Narcolepsia para pacientes y médicos (Día Europeo de la Narcolepsia. Madrid, 2019)

12/03/2019 ● Lecturas 17.896
Ver todas las entrevistas

Listado de noticias de interés relacionadas con las neurociencias

Noviembre 07 2020

ESO-WSO Conference 2020

Virtual, Virtual

Noviembre 14 2020

XXXIX Congreso Latinoamericano de Neurocirugía - CLAN

Guayaquil, Ecuador

Noviembre 16 2020

Máster en Epilepsia, 5ª Ed.
Inicio de Matrícula

Barcelona, España

Noviembre 24 2020

XXIV Congreso de la Sociedad Española de Neurocirugía

Arona-Tenerife, España

Noviembre 25 2020

CONGRESO INTERNACIONAL VIRTUAL DE NEUROCIENCIAS - CIVN: Cerebro y comportamiento en tiempos de COVID...

Virtual,

Noviembre 28 2020

Euroanaesthesia 2020

Barcelona, España

Ver Agenda

Listado de eventos del sector y fechas de interés relacionadas con los Másteres de www.ineurocampus.com

Listado de palabras clave de la página web. Pulse en una categoría para acceder a la búsqueda de todo el contenido web (artículos, noticias, autores, entrevistas etc.) relacionado con dicha categoría

Sobre Revista de Neurología

Información Comité Científico Proceso de revisión Sociedades e indexación Contacto

¿Cómo publicar con nosotros?

Enviar manuscrito Normas para autores Información para revisores

Sobre Viguera Editores

Información

Sobre iNeurocampus

Información

Redes sociales

Facebook Twitter
Web Médica Acreditada. Ver más información

Neurologia.com es una comunidad de conocimiento alrededor de la neurología en habla hispana, compuesta por millones de profesionales, desde estudiantes a instituciones médicas o académicas. Esta comunidad se dota de diferentes herramientas de interrelación y difusión del conocimiento en neurociencia

Neuropatía óptica inflamatoria recurrente crónica: revisión de la bibliografía

J.V. Hervás-García, F. Pagani-Cassara   Revista 68(12)Fecha de publicación 16/06/2019 ● RevisiónLecturas 9815 ● Descargas 635 Castellano English

Vea nuestros másteres

Abierta la Preinscripción

Máster en Sueño: Fisiología y Medicina

15ª Edición

Abierta la Preinscripción

Máster en Epilepsia

5ª Edición


[REV NEUROL 2019;68:524-530] PMID: 31173333 DOI: https://doi.org/10.33588/rn.6812.2018261

Introducción. La neuropatía óptica inflamatoria recurrente crónica (CRION) es una enfermedad inflamatoria caracterizada por episodios recurrentes de neuritis óptica dolorosa con una clara respuesta a corticoides y recaídas debido a su retirada.

Objetivos. Se realiza una revisión de la bibliografía sobre CRION desde 2003 hasta la actualidad en bases de datos médicas. Se excluyen artículos en edad pediátrica o de investigación animal. Los términos de búsqueda fueron: CRION, neuritis óptica, neuropatía óptica inflamatoria remitente crónica, neuritis óptica recurrente, neuritis óptica corticodependiente y neuritis óptica dependiente de inmunosupresores.

Desarrollo. La CRION es una neuritis óptica recurrente de etiología no conocida. Su fuerte respuesta a corticoides, que evita las recaídas, sugiere un origen inmunomediado. La CRION se manifiesta como una neuropatía óptica subaguda y recurrente con grave afectación de la agudeza visual. Los principales diagnósticos diferenciales son las enfermedades desmielinizantes, como la esclerosis múltiple, el espectro de neuromielitis óptica y la enfermedad por anticuerpos anti-MOG, las enfermedades sistémicas, sobre todo la sarcoidosis, y las enfermedades infecciosas. La CRION tiene una excelente respuesta a corticoides, pero es corticodependiente; para evitar los efectos adversos de la corticoterapia se utilizan inmunosupresores a largo plazo para el tratamiento.

Conclusión. La CRION es una rara enfermedad recurrente del nervio óptico corticodependiente. Su reconocimiento precoz y tratamiento preciso mejorarán el pronóstico.

CRION Neuritis óptica Neuritis óptica corticodependiente Neuritis óptica dependiente de inmunosupresión neuritis óptica recurrente Neuropatía óptica inflamatoria recurrente crónica Nervios periféricos, unión neuromuscular y músculo

Introducción


La neuritis óptica (NO) se define como una afectación inflamatoria del nervio óptico. Se asocia principalmente a enfermedades desmielinizantes, como esclerosis múltiple (EM), espectro de neu­romielitis óptica (NMOSD) y enfermedad por anticuerpos antiglucoproteína de la mielina del oligodendrocito (anti-MOG). Sin embargo, puede estar causada por otras enfermedades sistémicas o infecciosas [1-3].

La NO se caracteriza por una pérdida dolorosa de agudeza visual, de intensidad variable. En la exploración observamos discromatopsia, alteraciones campimétricas y un defecto pupilar aferente relativo. El fondo de ojo es normal en dos tercios de los pacientes, aunque puede haber papilitis en un tercio de los pacientes [1,3,4]. La NO idiopática suele tener un pronóstico favorable en pocas semanas, y el 90% de los pacientes presenta una agudeza visual de al menos 20/40 tras los primeros 12 meses [3,5]. En algunos casos, la NO es recurrente (unilateral o bilateral) [5] y sus principales causas son la EM, el NMOSD, la enfermedad por anticuerpos anti-MOG y la neuropatía óptica inflamatoria recurrente crónica (CRION) [3,6].

La CRION se manifiesta en forma de episodios recurrentes de NO dolorosa con grave afectación de la agudeza visual. Se caracteriza por una excelente respuesta a corticoterapia con tendencia a las recaídas tras la retirada (corticodependencia) [7].

El objetivo de este artículo es realizar una revisión de la bibliografía de esta entidad desde su descripción en el año 2003 hasta la actualidad.
 

Metodología


La búsqueda se realizó en las siguientes bases de datos médicas: PubMed/Medline, EMBASE, Cochrane Library, Latinoamerican and Caribbean Health Science Literature e Índice Médico Español. Las palabras de búsqueda utilizadas fueron: ‘CRION’, ‘optic neuritis’, ‘steroid-dependent optic neuritis’, ‘re­current optic neuritis’, ‘immunusuppresion dependent optic neuritis’ y ‘chronic relapsing inflammatory optic neuropathy’.

La figura resume el proceso de selección de ar­tículos. Se preseleccionaron todos los artículos que aparecían en las bases de datos con las palabras claves mencionadas. Inicialmente se excluyeron los ar­tículos repetidos. Posteriormente, se excluyeron los publicados antes del año 2003, aquellos con idioma diferente al inglés o al castellano, los que se referían a la edad pediátrica o versaban sobre investigación animal y los que, tras leer el título o el resumen, no tenían relación con la temática de la revisión. Se utilizó un criterio de búsqueda genérico como ‘optic neuritis’ para mejorar la sensibilidad de la búsqueda; este criterio generó una gran cantidad de trabajos, y se excluyeron todos los que versaban exclusivamente sobre NO y no eran relevantes. Finalmente, tras leer los artículos seleccionados, se incluyeron los que tenían relación con la revisión y aparecían en las citas bibliográficas de los artículos seleccionados.

 

Figura. Diagrama de flujo de la búsqueda bibliográfica.






 

Desarrollo


La CRION fue descrita por primera vez por Kidd et al en 2003. Se definió como una neuropatía óptica dolorosa, inflamatoria y bilateral con afectación grave de la agudeza visual. Su curso es remitente-recurrente y tiene una excelente respuesta a corticoterapia, y es necesaria la inmunosupresión a largo plazo [7].

Tras esta primera descripción, se han comunicado muchos casos en la bibliografía. Petzold et al han resumido todos los casos publicados de CRION, han sugerido que es una entidad nosológica en sí misma y han propuesto criterios diagnósticos para la enfermedad [8].

Etiología


La etiología de la CRION se desconoce. Sin embargo, la excelente respuesta a corticoides y la necesidad de terapia inmunosupresora para evitar recaídas sugiere un origen inmunomediado.

En su primera descripción, Kidd et al observaron que el cuadro clínico es similar a otras neuropatías ópticas inflamatorias, como la producida por la sarcoidosis. Sin embargo, en su descripción, ninguno de los 15 pacientes seguidos durante una media de ocho años desarrolló una sintomatología sistémica. Ellos hipotetizaron que la CRION podría ser una forma localizada de enfermedad granulomatosa diferente a la sarcoidosis [7].

Wingerchuk et al describieron la NO dentro del NMOSD [9]. Tras esta descripción surgió un debate sobre si la CRION era una entidad diferente o una variante del NMOSD. Aunque persiste la controversia, lo que está claro es que la presencia de anticuerpos anti-NMO en pacientes con NO recurrente orienta hacia un NMOSD [10-13]; además, los criterios de CRION exigen la ausencia de anticuerpos anti-NMO [8].

Otra entidad que comparte muchos aspectos con la CRION es la NO por anticuerpos anti-MOG (NO-MOG). Lee et al analizaron de forma retrospectiva una base de 64 pacientes con NO inflamatoria idiopática [14]. Doce de estos pacientes cumplieron criterios para CRION [8]; todos ellos fueron positivos para los anticuerpos anti-MOG (11 claramente positivos y uno positivo débil); también hubo pacientes que no cumplían los criterios de CRION con presencia de anticuerpos anti-MOG. La corticodependencia fue el factor más relacionado con la positividad de los anticuerpos anti-MOG, y la ausencia de corticodependencia predecía la ausencia de anti-MOG [14]. Chen et al han publicado la serie más larga de pacientes positivos a MOG; en este estudio, al contrario que en el anterior, solo 1 de cada 4 pacientes con criterios de CRION presentaban anticuerpos anti-MOG [15]. También Jitprapaikulsan et al observaron que sólo un 29% de los pacientes con CRION tenían anticuerpos anti-MOG [16]. Actualmente, que la CRION sea una manifestación más del espectro de los anticuerpos anti-MOG o una entidad propia está por dilucidar.

Manifestaciones clínicas


La CRION se manifiesta como una neuropatía óptica subaguda y recurrente. La pérdida de agudeza visual es normalmente grave. Aunque suele ser unilateral, algunos casos pueden tener afectación bilateral, que puede ser simultánea [17]. El dolor intenso es la principal característica en el inicio [7] y normalmente persiste incluso cuando la pérdida de agudeza visual ya está establecida [18,19]. Pueden aparecer defectos campimétricos, y los escotomas central o altitudinal son los patrones más frecuentes [7]. El fondo de ojo suele mostrar papilitis y, en alguna ocasión, se puede observar palidez papilar, probablemente en relación con episodios recurrentes de NO [7].

Para el diagnóstico de CRION son necesarios dos episodios de NO. Sin embargo, la latencia entre ellos puede variar de días a años [8]. La principal característica clínica de la CRION es la respuesta precoz a la corticoterapia, con recaídas tras su retirada.

Diagnóstico y diagnóstico diferencial


En 2014, Petzold y Plant [8] propusieron los criterios diagnósticos de CRION (Tabla I). Estos criterios son de obligado cumplimiento y se basan en la presencia de episodios de NO recurrente a los que se añaden hallazgos serológicos y de resonancia magnética cerebral.

 

Tabla I. Criterios diagnósticos de la neuropatía óptica inflamatoria recurrente crónica.

Historia

Neuritis óptica y al menos una recaída

Clínica

Evidencia objetiva de pérdida de función visual

Laboratorio

Ausencia de anticuerpos antiacuaporina-4

Neuroimagen

Captación de contraste del nervio óptico inflamado

Tratamiento

Respuesta a tratamiento inmunosupresor y recaídas con la retirada o disminución de la dosis

 

Aunque la CRION debe considerarse en pacientes con NO recurrente con respuesta a corticoides, este cuadro pueden producirlo muchas patologías. Enfermedades sistémicas, como la sarcoidosis, el lupus eritematoso sistémico, el síndrome de Sjögren, la artritis reumatoide o la enfermedad de Beh­çet, deben excluirse antes del diagnóstico definitivo. Las vasculitis sistémicas también pueden producir un cuadro similar. La neuropatía óptica autoinmune también debería considerarse; se caracteriza por la presencia de tests séricos o biopsias cutáneas sugestivas de un proceso autoinmune en ausencia de enfermedad sistémica asociada a NO [20]. Algunos autores utilizan el término ‘RION’ para designar episodios de NO recurrente que no requieren inmunosupresión a largo plazo para evitar recaídas [11]. Otras etiologías que se deben considerar son: infecciones (víricas, enfermedad de Lyme, sífilis, tuberculosis, toxoplasmosis), alteraciones metabólicas (déficit de vitamina B12), hereditarias (neuropatía óptica de Leber) y las neuropatías ópticas isquémicas o compresivas [2-4,7,8,17,21-23].

La NO es una manifestación muy frecuente tanto de la EM como del NMOSD y la enfermedad por anticuerpos anti-MOG; por ello, ante un cuadro clínico de NO recurrente, debemos pensar en estas entidades como principales diagnósticos diferenciales. Es importante tener en cuenta que la CRION es una enfermedad del nervio óptico, por lo que las manifestaciones clínicas fuera de la vía óptica descartan una CRION.

Como se ha demostrado en los estudios de historia natural de la NO, hasta un 38% de los pacientes que presentan una NO desarrolla una EM tras 10 años de seguimiento [6,24-26]. Las características principales que orientan al diagnóstico de una EM en vez de CRION son la presencia de una o más lesiones características de EM en la resonancia magnética cerebral y el líquido cefalorraquídeo inflamatorio (pleocitosis o bandas oligoclonales) [24-27]. La recurrencia de la NO tras la retirada de esteroides o la grave afectación de agudeza visual durante el episodio agudo debería hacernos pensar en CRION o, también, en NMOSD [28].

En relación con la NMO, algunos autores han encontrado que, tras un seguimiento de cinco años de pacientes con NO recurrente, el 12,5% tuvo una NMO. Los anticuerpos anti-NMO son un marcador de alta especificidad (> 90%) y sensibilidad (73%) para la conversión a NMO [10-13,29]. Matiello et al describieron que el 20% de los pacientes con NO recurrente tenían anticuerpos anti-NMO séricos, y el título de estos anticuerpos fue más alto en los que desarrollaron mielitis [30]. Tanto en el trabajo original de Kidd et al como en el de Waschbisch et al, ningún paciente diagnosticado de CRION presentaba anticuerpos anti-NMO [7,13]. Sin embargo, Petzold et al consideran que la CRION puede formar parte del NMOSD, debido a que el 5% de los pacientes con diagnóstico de CRION tuvo anticuerpos anti-NMO. Ellos hipotetizan que la baja detección de estos anticuerpos en la CRION respecto a la NMO podría deberse a que la enfermedad está restringida al nervio óptico [11]. Esta hipótesis aún no se ha confirmado y, en la actualidad, los criterios de CRION exigen la ausencia de anticuerpos anti-NMO [8]. Sin embargo, la baja detección de los anticuerpos anti-NMO podría deberse a que, en el momento de la publicación de estos resultados, no estaba extendido el uso de la detección de anticuerpos NMO mediante técnicas basadas en células, mucho más sensibles que la inmunohistoquímica. Clínicamente existen diferencias entre la CRION y el NMOSD ya que, aunque la afectación de la agudeza visual es grave en ambas entidades, la pérdida de agudeza visual es más rápida en pacientes con CRION [28].

Al igual que la CRION, las NO-MOG se caracterizan por tener una alta frecuencia de recurrencia, producir una gran afectación visual en fase aguda, mostrar corticodependencia y no presentar anticuerpos anti-NMO [31-33]. Sin embargo, a diferencia de la CRION, las NO-MOG suelen presentar un buen pronóstico visual [15]. Como se mencionó con anterioridad, la aparición de clínica diferente a la afectación del nervio óptico descarta CRION. En la serie del Reino Unido, donde se analizó a 252 pacientes con anticuerpos anti-MOG, se observó que la presencia de estos anticuerpos se asociaba a la aparición de mielitis de gravedad variable y a cuadros similares a la encefalomielitis aguda diseminada [34].

Para el diagnóstico diferencial de la NO recurrente se recomienda una exploración oftalmológica completa y la realización de exploraciones complementarias [3,8,19]. Entre las exploraciones que se deben realizar se encuentran los tests de laboratorio, que deberían incluir la determinación de los anticuerpos anti-NMO y anti-MOG, y la detección de parámetros de autoinmunidad, los estudios radiológicos y otras exploraciones, como los potenciales evocados visuales, la tomografía de coherencia óptica y el estudio del líquido cefalorraquídeo. Las principales exploraciones para el diagnóstico diferencial de la NO recurrente se resumen en la tabla II.

 

Tabla II. Tests diagnósticos recomendados para el diagnóstico de la neuritis óptica recurrente.
 
Patología

Resonancia magnética cerebral y medular

Esclerosis múltiple, neuromielitis óptica
Enfermedades sistémicas, vasculitis
Infecciones, enfermedades metabólicas
Enfermedades hereditarias
Tumores

Estudio de líquido cefalorraquídeo (celularidad, proteínas, glucosa, bandas oligoclonales, análisis microbiológico)

Esclerosis múltiple, neuromielitis óptica
Enfermedades sistémicas, vasculitis
Infecciones

Analítica general (hemograma completo, electrolitos, función hepática y renal, glucemia)
 

Proteína C reactiva, velocidad de sedimentación globular
Autoinmunidad: ANA, anti-ADN, ANCA (c-ANCA, p-ANCA), ENA, factor reumatoide, anticuerpos antifosfolípidos, HLAB-B51


Enfermedades sistémicas: lupus eritematoso sistémico, síndrome de Sjögren, artritis reumatoide, enfermedad de Behçet, síndrome antifosfolípido
Vasculitis sistémica

Enzima conversora de angiotensina
Radiografía o tomografía computarizada torácica


Sarcoidosis

Anticuerpos antiacuaporina-4
Anticuerpos anti-MOG


Neuromielitis óptica
Enfermedad anti-MOG

Vitamina B12
Homocisteína, ácido metilmalónico


Déficit de vitamina B12

Serologías
Mantoux


Infecciones: enfermedad de Lyme, sífilis, virus de la inmunodeficiencia humana, tuberculosis

Biopsia

Sarcoidosis
Vasculitis sistémica

Tests genéticos

Neuropatía óptica hereditaria de Leber

ANA: anticuerpos antinucleares; ANCA: anticuerpos anticitoplasma de neutrófilo; ENA: anticuerpos nucleares extraíbles; HLA: antígeno de histocompatibilidad humana; MOG: glucoproteína de la mielina del oligodendrocito.

 

La realización de una resonancia magnética cerebral y de órbita con gadolinio es obligatoria. La CRION no suele presentar alteraciones en la resonancia magnética cerebral con gadolinio; Kidd et al describieron cambios inespecíficos en la sustancia blanca en uno de sus 15 pacientes [7]. Otros autores han descrito lesiones inespecíficas de la sustancia blanca, pero sin cumplir los criterios de McDonald para EM [35-37]. La resonancia magnética orbitaria con gadolinio y saturación grasa muestra captación de contraste en pacientes con NO, y éste es un criterio diagnóstico de CRION [8,38]. La extensión de la afectación de la vía óptica es mayor en otras entidades que en la CRION; en el caso del NMOSD puede haber afectación quiasmática y de la vía óptica [39]; en el caso de la NO-MOG, es frecuente que el realce de la NO se extienda a los tejidos periorbitarios y afecte a más de la mitad de la longitud del nervio [15,32]. Aunque la resonancia magnética medular no es necesaria para el cumplimiento de los criterios diagnósticos, la CRION es un diagnóstico de exclusión; por ello, recomendamos la realización de una resonancia magnética medular para descartar lesiones compatibles con EM, NMOSD, enfermedad por anticuerpos anti-MOG u otras entidades que causen mielitis y NO.

Los potenciales evocados visuales confirman la disfunción del nervio óptico. En la CRION se observa un aumento de las latencias con relativa preservación de las amplitudes, aunque este patrón no ayuda a diferenciarlo de otras etiologías [7]. Bichuetti et al utilizaron la tomografía de coherencia óptica para diferenciar pacientes con EM, NMOSD y CRION; tanto la agudeza visual como el grosor de la capa de fibras nerviosas de la retina se encuentran más afectados en el NMOSD y la CRION que en la EM, lo que indica una mayor pérdida axonal en las dos primeras. Se sugiere que una capa de 41 µm de grosor tiene una especificidad del 100% para detectar NMOSD y CRION; sin embargo, esta técnica no es capaz de distinguir ambas entidades [39,40]. La tomografía de coherencia óptica en los pacientes con NO-MOG muestra una menor pérdida de grosor en la capa de fibras nerviosas de la retina que en los pacientes con NMOSD, sin encontrar diferencias en el grosor macular; tampoco se han observado diferencias en el espesor de la capa de células ganglionares entre la NO por EM y la NO-MOG [16,28]. No hemos encontrado la descripción de los parámetros de tomografía de coherencia óptica en la CRION.

El estudio del líquido cefalorraquídeo de CRION no presenta pleocitosis ni aumento de la proteinorraquia; en la descripción original de Kidd et al, de los 15 pacientes, 11 no presentaron bandas oligoclonales y cuatro presentaron bandas con patrón en espejo [7]. Las bandas oligoclonales están presentes en el 85-90% de los pacientes con EM, son negativas en la NO-MOG y pueden aparecer en el 10-30% de pacientes con NMOSD [28].

Los neurofilamentos de cadena pesada (NFh) en el suero están elevados en los pacientes con NO; es­te aumento es mayor en los pacientes con NMOSD y CRION frente a la EM y los controles sanos. No obstante, aunque existen diferencias entre estas patologías y los controles sanos, un mismo nivel de NFh puede ser compatible con las tres entidades (EM, NMOSD y CRION), y este parámetro no es útil para el diagnóstico diferencial. Sin embargo, el aumento de los niveles de NFh se correlaciona con una mayor afectación visual, por lo que podría ser un marcador pronóstico [41]. Aunque no hemos encontrado específicamente en la CRION información que correlacione los niveles de NFh y otros parámetros, como la tomografía de coherencia óptica, existen publicaciones que relacionan estos dos parámetros en la NO: los pacientes incluidos en el Optic Neuritis Treatment Trial [1] con niveles elevados de NFh al quinto año presentaron, en la tomografía de coherencia óptica, una disminución del grosor del volumen macular y de la capa de fibras nerviosas de la retina a los 15 años [42].

Por tanto, los pacientes con CRION presentan un estudio analítico normal, salvo por un aumento de los NFh séricos. La resonancia magnética cerebral suele ser normal o presentar lesiones inespe­cíficas de la sustancia blanca. La resonancia magné­tica de órbita en fase aguda muestra captación de contraste del nervio óptico. Los potenciales evocados visuales muestran afectación desmielinizante del nervio, y el estudio del líquido cefalorraquídeo es normal, aunque pueden aparecer bandas oligoclonales en espejo.

Tratamiento


Como se mencionó, la principal característica de los pacientes con CRION es la rápida y excelente respuesta a la corticoterapia, así como la corticodependencia, con recaídas tras la retirada o la disminución de los corticoides [7]. El tratamiento recomendado es la metilprednisolona intravenosa 1 mg/kg/3-5 días o la prednisona oral en dosis de 1 mg/kg con desescalado de dosis posterior [8]. La retirada brusca del tratamiento puede producir un empeoramiento de la agudeza visual irreversible [13]. El tratamiento con corticoides en la NO recurrente (incluyendo EM, NMOSD y CRION) se recomienda iniciar cuando comienza el dolor, incluso antes de que aparezcan las alteraciones visuales; esto podría prevenir la pérdida de agudeza visual [43]. Existen casos aislados de pacientes con NO aguda en contexto de CRION que han sido tratados con plasmaféresis [44].

La corticoterapia presenta múltiples efectos adversos, incluso en dosis bajas [45]. Además, el tratamiento corticoide puede producir una coriorretinopatía serosa central con pérdida de agudeza visual similar a una nueva NO, aunque no dolorosa [46]. Para tratar la corticodependencia y evitar los efectos secundarios, se han utilizado diversos tratamientos inmunosupresores. Los más utilizados han sido: azatioprina [47,48], metotrexato [47], micofenolato de mofetilo [47,49], ciclofosfamida [37] e infliximab [50]. Algunos autores refieren que los antifactores de necrosis tumoral alfa (TNF-α), como el infliximab, pueden inducir NO desmielinizante, por lo que aconsejan evitarlos [47,51,52]. De forma específica, se han descrito recientemente dos casos con resultados contradictorios que obligan a ser cautelosos a la hora de indicar este tratamiento: uno de ellos fue un paciente con psoriasis que presentó una enfermedad por anticuerpos anti-MOG tras el tratamiento con un antagonista del TNF-α [53]; otro fue un paciente con CRION y anticuerpos anti-MOG que sólo respondió al tratamiento con infliximab [54].

Debido a que la inmunosupresión a largo plazo también produce efectos adversos, algunos autores han sugerido el tratamiento con inmunoglobulinas intravenosas para evitar la corticodependencia [55-57]. Stiebel-Kalish et al mostraron resultados favorables en seis pacientes con neuropatía óptica recurrente con respuesta a corticoides tras el tratamiento con inmunoglobulinas intravenosas; tras el tratamiento, cinco de los seis pacientes no requirieron corticoterapia y sólo dos tuvieron recaídas. El tratamiento era seguro y bien tolerado. Los autores aconsejan este tratamiento en pacientes con fallo a la corticoterapia o con imposibilidad para la retirada, principalmente si los inmunosupresores están contraindicados o no han sido eficaces [50]. En otro estudio, el tratamiento con inmunoglobulinas intravenosas mensuales permitió la retirada de todos los inmunosupresores en un paciente con NO recurrente [57]. También se han comunicado buenos resultados con rituximab y natalizumab. Sin embargo, al tratarse de casos aislados, no puede sacarse ninguna conclusión [13].

En la actualidad, ninguno de los fármacos mencionados previamente ha probado ser mejor que otro en el tratamiento de la corticodependencia, y se necesitan más estudios en esta dirección.
 

Conclusiones


La CRION es una enfermedad inflamatoria del nervio óptico. Se caracteriza por NO graves recurrentes con buena respuesta a corticoides y recaídas tras su retirada. Es una entidad rara, por lo que el diagnóstico sigue siendo un desafío para el neurólogo y el oftalmólogo. Los principales diagnósticos diferenciales son las enfermedades desmielinizantes y sistémicas. El tratamiento de elección es la corticoterapia a largo plazo, y se utilizan los fármacos inmunosupresores para el tratamiento de la corticodependencia. Su reconocimiento precoz y tratamiento preciso mejorarán el pronóstico.

 

Bibliografía
 


 1.  Beck RW, Cleary PA, Anderson MM Jr, Keltner JL, Shults WT, Kaufman DI, et al. A randomized, controlled trial of corticosteroids in the treatment of acute optic neuritis: the Optic Neuritis Study Group. N Engl J Med 1992; 326: 581-8.

 2.  Hedieh Hoorbakht H, Bagherkashi F. Optic neuritis, its differential diagnosis and management. Open Ophthalmol J 2012; 6: 65-72.

 3.  Voss E, Raab P, Trebst C, Stangel M. Clinical approach to optic neuritis: pitfalls, red flags and differential diagnosis. Ther Adv Neurol Disord 2011; 4: 123-34.

 4.  Dooley MC, Foroozan R. Optic neuritis. J Ophthalmic Vis Res 2010; 5: 182-7.

 5.  Atkins E, Biousse V, Newman NJ. Optic neuritis. Semin Neurol 2007; 27: 211-20.

 6.  Kurne A, Karabudak R, Yalcin-Cakmakli G, Gursoy-Ozdemir Y, Aydin P, Ilksen-Colpat A, et al. Recurrent optic neuritis: clues from a long-term follow up study of recurrent and bilateral optic neuritis patients. Eye Brain 2010; 2: 15-20.

 7.  Kidd D, Burton B, Plant GT, Graham EM. Chronic relapsing inflammatory optic neuropathy (CRION). Brain 2003; 126: 276-84.

 8.  Petzold A, Plant G. Chronic relapsing inflammatory optic neuropathy: a systematic review of 122 cases reported. J Neurol 2014; 261: 17-26.

 9.  Wingerchuk DM, Lennon VA, Lucchineti CF, Pittock SJ, Weinshenker BG. The spectrum of neuromyelitis optica. Lancet Neurol 2007; 6: 805-15.

 10.  Matiello M, Lennon VA, Jacob A, Pittock SJ, Lucchineti CF, Wingerchuk DM, et al. NMO-IgG predicts the outcome of recurrent optic neuritis. Neurology 2008; 70: 2197-200.

 11.  Petzold A, Pittock S, Lennon V, Maggiore C, Weinshenker BG, Plant GT. Neuromyelitis optica-IgG (aquaporin-4) autoantibodies in immune-mediated optic neuritis. J Neurol Neurosurg Psychiatry 2010; 81: 109-111.

 12.  De Seze J, Arndt C, Jeanjean L, Zephir H, Blanc F, Labauge P, et al. Relapsing inflammatory optic neuritis: is it neuromyelitis optica? Neurology 2008; 70: 2075-6.

 13.  Waschbisch A, Atiya M, Schaub C, Derfuss T, Schwab S, Lee DH, et al. Aquaporin-4 antibody negative recurrent isolated optic neuritis: clinical evidence for disease heterogeneity. J Neurol Sci 2013; 331: 72-5.

 14.  Lee HJ, Kim B, Waters P, Woodhal M, Irani S, Ahn S, et al. Chronic relapsing inflammatory optic neuropathy (CRION): a manifestation of myelin oligodendrocyte glycoprotein antibodies. J Neuroinflamm 2018; 15: 302.

 15.  Chen JJ, Flanagan EP, Jitprapakulsan J, López-Chiriboga ASS, Fryer JP, Leavitt JA, et al. Myelin oligodendrocyte glycoprotein antibody-positive optic neuritis: clinical characteristics, radiologic clues and outcome. Am J Ophthalmol 2018; 195: 8-15.

 16.  Jitprapaikulsan J, Chen JJ, Flanagan EP, Tobin WO, Fryer JP, Weinshenker BG, et al. Aquaporin-4 and myelin oligodendrocyte glycoprotein autoantibody status predict outcome of recurrent optic neuritis. Ophthalmology 2018; 125: 1628-37.

 17.  Ramos-Fernández C, García-Oliva I, Reyes-Rodríguez MA, Francisco-Hernández F, Tandón-Cárdenes L, González-Hernández A. Neuropatía óptica inflamatoria recurrente crónica (CRION): a propósito de un caso. Arch Soc Canar Oftal 2011; 22: 93-8.

 18.  Saini M, Khurana D. Chronic relapsing inflammatory optic neuropathy. Ann Indian Acad Neurol 2010; 13: 61-3.

 19.  Samra A, Ramtahal J. Recurrent subacute visual loss presenting in a 52-year-old Caucasian woman with chronic relapsing inflammatory optic neuropathy: a case report. J Med Case Rep 2012; 6: 15.

 20.  Frohman L, DellaTorre K, Turbin R, Bielory L. Clinical characteristics, diagnostic criteria and therapeutic outcomes in autoimmune optic neuropathy. Br J Ophthalmol 2009; 93: 1660-6.

 21.  Newman-Toker DE, Horton JC, Lessell S. Recurrent visual loss in Leber hereditary optic neuropathy. Arch Ophthalmol 2003; 121: 288-91.

 22.  Lee MD, Song BJ, Odel JG, Sadun AA. Bilateral vision loss responsive to corticosteroids. Surv Ophthalmol 2013: 58: 634-9.

 23.  Frohman EM, Frohman TC, Zee DS, McColl R, Galetta S. The neuro-ophthalmology of multiple sclerosis. Lancet Neurol 2005; 4: 111-21.

 24.  Beck RW, Trobe JD, Moke PS, Gal RL, Xing D, Bhatti MT, et al. High- and low-risk profiles for the development of multiple sclerosis within 10 years after optic neuritis: experience of the Optic Neuritis Treatment Trial. Arch Ophthalmol 2003; 121: 944-9.

 25.  Nilsson P, Larsson EM, Maly-Sundgren P, Perkfet R, Sandberg-Wollheim M. Predicting the outcome of optic neuritis. Evaluation of risk factors after 30 years of follow up. J Neurol 2005; 252: 396-402.

 26.  Pirko I, MD, Blauwet LK, Lesnick TG, Weinshenker BG. The natural history of recurrent optic neuritis. Arch Neurol 2004; 61: 1401-5.

 27.  Miller DH, Weinshenker BG, Filippi M, Banwell BL, Cohen JA, Freedman MS, et al. Differential diagnosis of suspected multiple sclerosis: a consensus approach. Mult Scler 2008; 14: 1157-74.

 28.  Falcao-Gonçalves AB, Bichuetti DB, Oliveira EML. Recurrent optic neuritis as the initial symptom in demyelinating diseases. J Clin Neurol 2018; 14: 351-8.

 29.  Lennon VA, Wingerchuk DM, Dryzer TJ, Pittock SJ, Luchinetti CF, Fujihara K, et al. A serum autoantibody marker of neuromyelitis optica: distinction from multiple sclerosis. Lancet 2004; 364: 2106-12.

 30.  Matiello M, Lennon VA, Jacob A, Pittock SJ, Luchinetti CF, Wingerchuk DM, et al. NMO- IgG predicts the outcome of recurrent optic neuritis. Neurology 2008; 70: 2197-200.

 31.  Chalmoukou K, Alexopoulos H, Akrivou S, Stathopoulos P, Reindl M, Dalakas MC. Anti-MOG antibodies are frequently associated with steroid-sensitive recurrent optic neuritis. Neurol Neuroimmunol Neuroinflamm 2015; 2: 3131. 

 32.  Kezuka T, Ishikawa H. Diagnosis and treatment of anti-myelin oligodendrocyte-glycoprotein antibody positive optic neuritis. Jpn J Ophthalmol 2018; 62: 101-8.

 33.  Ramanathan S, Reddel SW, Henderson A, Parratt JD, Barnet M, Gatt PN, et al. Antibodies to myelin oligodendrocyte glycoprotein in bilateral and recurrent optic neuritis. Neurol Neuroimmunol Neuroinflamm 2014; 1: e40.

 34.  Jurynczyk M, Messina S, Woodhall MR, Raza N, Everett R, Roca-Fernández A, et al. Clinical presentation and prognosis in MOG-antibody disease: a UK study. Brain 2017; 140: 3128-38.

 35.  Kaut O, Klockgether T. One year old female with steroid-responsive optic neuropathy: a new case of chronic relapsing inflammatory optic neuropathy. J Neurol 2008; 255: 1419-20.

 36.  Sharma A, Khurana D, Kesav P. MRI findings in chronic relapsing inflammatory optic neuropathy. BMJ Case Rep 2013; 2013. pii: bcr2012008100.

 37.  Thompson AJ, Banwell BL, Barkhof F, Carroll WM, Coetzee T, Comi G, et al. Diagnosed of multiple sclerosis: 2017 revisions of the McDonald criteria. Lancet Neurol 2018; 17: 162-73.

 38.  Balcer LJ. Optic neuritis. N Engl J Med 2006; 354: 1273-80.

 39.  Storoni M, Davagnanam I, Radon M. Distinguishing optic neuritis in neuromyelitis optica spectrum disease from multiple sclerosis: a novel magnetic imaging scoring system. J Neuroophthalmol 2013; 33: 123-7.

 40.  Bichuetti DB, Camargo AS, Falcao AB, Gonçalves FF, Tavares IM, De Oliveira EM. The retinal nerve fiber layer of patients with neuromyelitis optica and chronic relapsing optic neuritis is more severely damaged than patients with Multiple Sclerosis. J Neuroophthalmol 2013; 33: 220-4.

 41.  Petzold A, Plant GT. The diagnostic and prognostic value of neurofilament heavy chain levels in immune mediated optic neuropathies. Mult Scler Int 2012; 2012: 217802.

 42.  Pasol J, Feuer W, Yang C, Shaw G, Kardon R, Guy J. Phosporylated neurofilament heavy chain correlations to visual function, optic coherence tomography, and treatment. Mult Scler Int 2010; 2010: 542691.

 43.  Plant GT, Sibtain NA, Thomas D. Hyperacute corticosteroid treatment of optic neuritis at the onset of pain may prevent visual loss: a case series. Mult Scler Int 2011; 2011: 815068.

 44.  Arzani M, Sharaian MA, Rezaei H, Moghadasi AN. Recurrent isolated optic neuritis: a study of 22 patients. Iran J Neurol 2017; 16: 130-5.

 45.  Stanbury RM, Graham EM. Systemic corticosteroid therapy –side effects and their management. Br J Ophthalmol 1998; 82: 704-8.

 46.  Raimundo M, Fonseca C, Lemos J, Fonseca P. Central serous chorioretinopathy as a cause of vision loss in chronic relapsing inflammatory optic neuropathy. Am J Ophtalmol Case Rep 2018; 11: 131-4.

 47.  Myers TD, Smith JR, Wertheim MS, Egan RA, Shults WT, Rosenbaum JT. Use of corticosteroid sparing systemic immunosuppression for treatment of corticosteroid dependent optic neuritis not associated with demyelinating disease. Br J Ophthalmol 2004; 88: 673-80.

 48.  Herrero-Latorre R, Fernández-Pérez S, De la Mata G, Idioipe M, Satué M, García-Martín E. A case of chronic relapsing inflammatory optic neuropathy (CRION) [abstract]. Acta Ophthalmologica 2011; 89 (Suppl 248): S329.

 49.  De Benito L, Muñoz L, Martínez M, Cortés C, De Andrés C. Recurrent bilateral inflammatory idiopathic optic neuropathy treated with mycophenolate mofetil: clinical and radiological course. Neuro-ophthalmology 2005; 29: 149-59.

 50.  Prendiville C, O’Doherty M, Moriarty P, Cassidy L. The use of infliximab in ocular inflammation. Br J Ophthalmol 2008; 92: 823-5.

 51.  Bruè C, Mariotti C, Rosiello I, Saitta A, Giovanonni G. Demyelinizing neurological disease after treatment with tumor necrosis factor-α antagonist. Case Rep Ophtalmol 2016; 7: 345-53.

 52.  Alexandre B, Vandermeeren Y, Dewit O, Moreels T, De Boer N, Dhar A, et al. Optic neuritis associated or not with TNF antagonist in patients with inflammatory bowel disease.
J Chohns Colitis 2016; 10: 541-8.

 53.  Lommers E, Depierreux F, Hansen I, Dive D, Maquet P. NMOSD with anti-MOG antobodies followint anti TNF-α therapy: a case report. Mult Scler Relat Disord 2018; 26: 37-9.

 54.  Papp V, Langkilde AR, Blinkenberg M, Schreiber K, Jensen PEH, Sellebjerb F. Clinical utility of anti-MOG antibody testing in a Danish Cohort. Mult Scler Related Disord 2018; 26: 61-7.

 55.  Stiebel-Kalish H, Hammel N, Van Everdingen J, Huna-Baron R, Lee AG. Intravenous immunoglobulin in recurrent relapsing inflammatory optic neuropathy. Can J Ophthalmol 2010; 45: 71-5.

 56.  González-Granado LI. Immunoglobulins as steroid sparing agents in chronic relapsing inflammatory optic neuropathy. Ann Indian Acad Neurol 2010; 13: 152-3.

 57.  Kurz D, Egan RA, Rosenbaum JT. Treatment of corticosteroid dependent optic neuropathy with intravenous immunoglobulin. Am J Ophthalmol 2005; 140: 1132-3.

 

Chronic relapsing inflammatory optic neuropathy: a literature review

Introduction. Chronic relapsing inflammatory optic neuropathy (CRION) is an inflammatory disease characterized by painful recurrent episodes of optic neuritis with clear response to steroids and relapses with treatment withdrawal.

Aims. To performed a systematic review of the literature about CRION, since 2003 to present in medical database. We excluded pediatric or animal research articles. Search terms: CRION, chronic relapsing inflammatory optic neuropathy, recurrent optic neuritis, steroid dependent optic neuritis, and immunosuppression dependent optic neuritis.

Development. CRION is a relapsing optic neuritis of unknown aetiology. The strong response to corticosteroids to avoid recurrence suggests that it might be an immune-mediated disease. CRION typically presents as a subacute and recurrent optic neuropathy with severe visual loss. The principal differential diagnoses are the demyelinating (multiple sclerosis, neuromyelitis optica spectrum disorders and anti-MOG), systemic (mostly sarcoidosis) and infectious diseases. CRION has a dramatic and dependent corticoids response; to avoid adverse events, we use immunosuppressive treatment in long-term.

Conclusion. CRION is a rare, recurrent and cortico-dependent disease of optic nerve. An early diagnosis and accuracy treatment will improve the prognosis.

Key words. Chronic relapsing inflammatory optic neuropathy. CRION. Immunosuppression dependent optic neuritis. Optic neuritis. Recurrent optic neuritis. Steroid dependent optic neuritis.

 

© 2019 Revista de Neurología

Le puede interesar
Artículo en Castellano
Asociación de parkinsonismo, demencia y esclerosis lateral amiotrófica como hallazgo infrecuente L. Gómez-Fernández, R. Salas, D.J. Calzada-Sierra, C. Maragoto-Rizo, N. Pérez-Lache, C. Sánchez-Catasús, ... Fecha de publicación 01/04/1999 ● Descargas 284
Artículo en Castellano
Miopatía congénita nemalínica: manifestaciones clínicas y hallazgos histopatológicos en nueve pacientes C. Botelho, F.J. Carod-Artal, R. Kalil Fecha de publicación 01/03/2001 ● Descargas 699