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Desarrollo psicomotor en prematuros tardíos a los dos años de edad: comparación con recién nacidos a término mediante dos herramientas diferentes

N. Gutiérrez-Cruz, J. Torres-Mohedas, M.L. Carrasco-Marina, I. Olabarrieta-Arnal, F. Martín-Del Valle, M.L. García-García   Revista 68(12)Fecha de publicación 16/06/2019 ● OriginalLecturas 4259 ● Descargas 408 Castellano English

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[REV NEUROL 2019;68:503-509] PMID: 31173330 DOI: https://doi.org/10.33588/rn.6812.2018360

Introducción. Los prematuros tardíos constituyen actualmente el 70% de los nacimientos prematuros. Presentan mayor comorbilidad, incluyendo las alteraciones del neurodesarrollo, que pueden no manifestarse hasta la escolarización.

Objetivo. Identificar dificultades en el desarrollo neurológico a los dos años de edad.

Sujetos y métodos. Se valoró el desarrollo psicomotor a los dos años de los prematuros tardíos y del grupo control a término nacidos en nuestro centro entre enero y septiembre del año 2014 mediante la escala de Brunet-Lézine revisada y el cuestionario de edades y etapas para la detección de trastornos del neurodesarrollo Ages & Stages Questionnaires (ASQ-3).

Resultados. Se incluyó a 88 niños. Los prematuros tardíos presentaron puntuaciones inferiores en el lenguaje y el desarrollo postural. Las niñas obtuvieron resultados superiores en la edad de desarrollo global, la coordinación oculomotriz, el lenguaje y la sociabilidad. El cuestionario ASQ-3 detectó las diferencias en comunicación y socioindividuales. Se identificaron como factores de riesgo para presentar alteración del desarrollo la prematuridad, para alteración del lenguaje, y el sexo masculino, para menor edad de desarrollo y alteración del lenguaje. La correlación entre la valoración del lenguaje con la escala de Brunet-Lézine revisada y el cuestionario ASQ-3 fue buena, con un coeficiente de correlación de Pearson de 0,7 (p < 0,001), lo que muestra la utilidad del cuestionario.

Conclusiones. Los prematuros tardíos presentan menor desarrollo del lenguaje a los dos años. La prematuridad y el sexo masculino son factores de riesgo para presentar alteración. La valoración del lenguaje con el cuestionario ASQ-3 puede ser útil para detectar alteraciones.

Alteración del desarrollo Alteración del lenguaje ASQ-3 Brunet-Lézine revisada Desarrollo psicomotor Morbilidad neonatal prematuro tardío

Introducción


Se define prematuro tardío (PT) al recién nacido entre las 34 y las 36 + 6 semanas de edad gestacional. En las dos últimas décadas se ha observado una disminución de los nacimientos prematuros de forma global, pero con un incremento de los nacimientos en el grupo de los PT, que suponen actualmente el 70% de los recién nacidos prematuros [1].

Los PT, por su inmadurez fisiológica y metabólica, presentan mayor probabilidad de complicaciones en el nacimiento, en el período neonatal [2] y a largo plazo. Se describe mayor necesidad de maniobras de reanimación en el nacimiento [3], más probabilidad de patología respiratoria neonatal [4] y de hipotermia, mayor incidencia de apnea, hiperbilirrubinemia, hipoglucemia y dificultades en la alimentación. Presentan más ingresos por infecciones respiratorias en el primer año [5] y una mortalidad superior a los recién nacidos a término (RNT), tanto en período neonatal [6] (por malformaciones congénitas, hipoxia-isquemia neonatal, muerte súbita) como en el primer año (sobre todo por infecciones).

La inmadurez afecta también al sistema nervioso: desde el punto de vista de la anatomía, su cerebro pesa aproximadamente dos terceras partes que el de un RNT, con menos circunvoluciones y surcos y menor mielinización [7]. La bibliografía señala mayor morbilidad a largo plazo, con aumento del riesgo de parálisis cerebral infantil, discapacidad cognitiva [8-10] y alteraciones del neurodesarrollo [11]. En este sentido se describe mayor probabilidad de alteraciones del comportamiento, trastorno hiperactivo y trastornos de aprendizaje, y el resultado es un rendimiento escolar desfavorable [12,13].

Hasta hace relativamente poco se ha realizado un manejo del recién nacido PT parecido al del RNT en los aspectos más relevantes (alimentación, control de ictericia, alta desde la maternidad y seguimiento). Actualmente se están elaborando programas de seguimiento adaptados a las peculiaridades de este grupo, orientados a la detección precoz de alteraciones.

Es fundamental realizar un seguimiento cuidadoso del desarrollo psicomotor en los dos primeros años para iniciar, en caso de detectarse desviaciones de la normalidad, intervenciones para solventarlas. Probablemente la intervención precoz disminuya, además, la comorbilidad en la etapa escolar, y, en el caso de que aparezca, sea más sencillo abordarla por haberse iniciado ya medidas.

El objetivo de este estudio fue establecer si a los dos años existen diferencias en el desarrollo psicomotor de los niños con antecedente de prematuridad tardía en comparación con los niños nacidos a término, utilizando para su valoración la escala de Brunet-Lézine revisada (BLr) [14].

Como objetivos secundarios se plantearon la valoración de desarrollo global y en las distintas áreas con la escala de BLr y con el cuestionario de edades y etapas para la detección de trastornos del neurodesarrollo Ages & Stages Questionnaires (ASQ-3) [15], determinando si existen diferencias significativas en la valoración con ambas herramientas. Se planteó además establecer la utilidad del cuestionario ASQ-3 para detectar alteraciones e identificar factores de riesgo de alteración del desarrollo.
 

Sujetos y métodos


Estudio analítico de casos y controles, incluyendo, a partir de las hojas de registro de partos, los recién nacidos PT (desde 34 hasta 36 + 6 semanas de edad gestacional) y los RNT (a partir de las 37 semanas de edad gestacional), pareados con los pretérmino por fecha de nacimiento y sexo, nacidos en el Hospital Universitario Severo Ochoa de Leganés (Madrid) desde el 1 de enero hasta el 30 de septiembre de 2014. La realización del estudio fue aprobada por el comité ético de investigación clínica del hospital, y los padres de los participantes dieron por escrito su consentimiento informado.

El criterio de inclusión en el grupo de casos fue todo recién nacido PT (34 a 36 + 6 semanas de edad gestacional) nacido en nuestro centro desde el 1 de enero hasta el 30 de septiembre de 2014. El criterio de inclusión en el grupo control fue todo RNT, pareado a su pretérmino por fecha de nacimiento y sexo, nacido en nuestro hospital en las fechas previamente señaladas. Se establecieron como criterios de exclusión la existencia de síndromes malformativos, enfermedad genética o metabólica conocida, así como el fallecimiento en período neonatal o posterior o la negativa de los padres o tutores a participar en el estudio.

El total de PT nacidos en nuestro hospital en el período de estudio fue de 62. El grupo control incluyó, por tanto, a 62 niños. Se contactó telefónicamente con las familias para informar del estudio y solicitar la participación de sus hijos. Fueron evaluados una vez cumplidos los dos años (máximo a los dos años y tres meses), los prematuros a los dos años de edad corregida. Se aplicó la escala de BLr traducida al castellano [14]. Esta escala evalúa el nivel madurativo del niño en las cuatro áreas que explora: control postural, coordinación oculomotriz, lenguaje-comunicación y sociabilidad-autonomía. Permite obtener la edad de desarrollo en meses y un cociente de desarrollo global y por áreas exploradas. El cociente de desarrollo es normal a partir de 85, patológico si ≤ 70 y moderadamente anormal entre 71 y 84, susceptible de vigilancia. La valoración se realizó en el hospital en una visita única. En el caso de detectarse alteración se realizó seguimiento en consultas. En la misma visita se pidió a los padres que completaran el ASQ-3 para 24 meses. Este cuestionario valora distintos aspectos del desarrollo: comunicación, motor fino, motor grueso, resolución de problemas y sociabilidad. Se pregunta sobre las actuaciones del niño, obteniendo diferentes puntuaciones según realice o no o se encuentre en proceso de realizar un determinado ítem. El resultado se obtiene por la suma de puntuaciones en cada dominio, y los puntos de corte de normalidad están bien establecidos, así como la existencia de una ‘zona gris’, que implica puntuación normal, pero susceptible de ser vigilada.

Se realizó el análisis estadístico descriptivo de las variables en los dos grupos. Las variables cuantitativas se describieron utilizando media ± desviación estándar o mediana y rango intercuartílico. Las variables categóricas se describieron utilizando frecuencias absolutas y relativas. Posteriormente se compararon las características clínicas y las puntuaciones de los test en ambos grupos. Para ello se utilizó, en las variables cualitativas, el test de chi al cuadrado, excepto en los casos con frecuencia esperada menor de 5 al menos en una casilla de las tablas de contingencia, en los que se empleó el test exacto de Fisher. Las variables cuantitativas se compararon mediante el test de la t de Student. Para evaluar la asociación independiente de las variables que en el análisis bivariado se asociaron de forma significativa con la puntuación de los tests evaluados, se analizaron mediante regresión lineal múltiple. La correlación entre la puntuación de los distintos apartados del test de BLr y del ASQ-3 se evaluó mediante el coeficiente de correlación de Pearson. Se calculó la sensibilidad, la especificidad, y el coeficiente de verosimilitud positivo y negativo de los distintos componentes del ASQ-3 en comparación con el componente correspondiente del test de BLr: lenguaje/comunicación, control postural/motor grueso, oculomotriz/motor fino, oculomotriz/resolución de problemas, sociabilidad-autonomía/socioindividual. Se consideró significativo un valor de p < 0,05. Todos los análisis se realizaron con el programa estadístico SPSS v. 20.0.
 

Resultados


Del grupo inicial de 62 prematuros, no se localizaron cuatro. Otros nueve niños decidieron no participar, tres habían cambiado de residencia y dos habían fallecido. Se valoraron finalmente 88 niños, 44 PT y 44 RNT. En ningún caso se detectó síndrome malformativo, enfermedad genética o metabólica que impidiera la participación en el estudio.

Los resultados del análisis descriptivo de las variables se detallan en la tabla I.

 

Tabla I. Análisis descriptivo de las variables analizadas en los dos grupos.
 

Prematuros tardíos

Nacidos a término

p


Sexo

Varones: 30 (68%)

Mujeres: 14 (32%)

Varones: 30 (68%)

Mujeres: 14 (32%)

1,000


Edad gestacional (semanas)

34 semanas: 9 (20%)

35 semanas: 10 (23%)

36 semanas: 25 (57%)

39 semanas: 37 (84%)

37 semanas: 2 (4,5%)

38 semanas: 5 (38%)

 

Microcefalia

6 (14%)

0

0,010


Multiparidad

Gemelar: 2 (9%)

Parto único: 40 (91%)

Gemelar: 0

Parto único: 44 (100%)

0,040


Tipo de parto

Eutócico: 24 (54%)

Instrumental: 6 (14%)

Cesárea: 14 (32%)

Eutócico: 34 (77%)

Instrumental: 3 (7%)

Cesárea: 7 (16%)

0,080


Reanimación

No: 38 (86,4%)

Sí: 6 (13,6%)

No: 38 (86,4%)

Sí: 6 (13,6%)

1,000


Tipo de reanimación

Aspiración de secreciones: 1 (2,3%)

VPPI: 4 (9%)

Oxigenoterapia con CPAP nasal: 1 (2,3%)

Aspiración de secreciones: 1 (2,3%)

VPPI: 5 (11,4%)

0,700


Ingreso en neonatología

No: 22 (50%)

Sí: 22 (50%)

No: 36 (82%)

Sí: 8 (18%)

0,002


Ictericia

No: 30 (68%)

Sí: 14 (32%)

No: 41 (93%)

Sí: 3 (7%)

0,006


Hiperbilirrubinemia con fototerapia

9 (64%)

0

0,002


Hipoglucemia

9 (20%)

1 (2%)

0,008


Distrés respiratorio

10 (23%)

2 (5%)

0,010


Intolerancia digestiva, dificultades con la alimentación

7 (17%)

18 (42%)

0,200


Lactancia materna

Sí: 42 (95,5%)

No: 2 (4,5%)

Sí: 42 (95,5%)

No: 2 (4,5%)

1,000


Duración de la lactancia materna

≤ 3 meses: 16 (38%)

4-6 meses: 12 (28,5%)

> 6 meses: 14 (33,5%)

< 3 meses: 7 (16%)

3-6 meses: 15 (36%)

> 6 meses: 20 (48%)

0,070

≤ 3 meses: 16 (38%)

> 3 meses: 26 (62%)

≤ 3 meses: 7 (16%)

> 3 meses: 35 (84%)

0,020


Alteración del desarrollo psicomotor

1 (2%)

0

0,300


Patología materna

No: 34 (71%)

Sí: 10 (29%)

No: 35 (78%)

Sí: 9 (22%)

0,200


Tipo de patología materna

Hipotiroidismo: 4 (8%)

Preeclampsia: 7 (15%)

Diabetes: 3 (6%)

Hipotiroidismo: 4 (8%)

Preeclampsia: 2 (4,5%)

Diabetes: 2 (4,5%)

1,000

0,080

0,500


CPAP: presión positiva continua en la vía aérea; VPPI: ventilación con presión positiva no invasiva.

 

Los PT fueron evaluados a la edad cronológica de 26,5 ± 0,7 meses, lo que supone una edad corregida de 25,4 ± 0,7 meses. En el grupo control, la valoración se realizó a los 25,5 ± 0,8 meses. Los PT obtuvieron puntuaciones inferiores en edad de desarrollo global, aunque sin alcanzar significación estadística. También obtuvieron puntuaciones significativamente inferiores en lenguaje (p = 0,02) y desarrollo postural (p = 0,02). El ASQ-3 mostró puntuaciones inferiores en comunicación en el grupo de PT en comparación con los RNT (p = 0,04).

Al comparar los diferentes grupos de PT según la edad gestacional (34, 35 y 36 semanas) con los RNT mayores de 38 semanas (excluyendo a los controles de 37 semanas), los PT de 34 semanas presentaron puntuaciones inferiores en edad de desarrollo global (p = 0,01), coordinación oculomotriz (p = 0,04) y lenguaje (p = 0,02); los PT de 35 semanas presentaron puntuaciones inferiores en edad de desarrollo postural (p < 0,001), con cociente de desarrollo postural significativo (p = 0,01); los PT de 36 semanas presentaron puntuaciones inferiores en edad de desarrollo global (p = 0,03), edad de desarrollo postural (p = 0,03) y lenguaje (p = 0,01), detectado también por el cuestionario ASQ-3 (p = 0,005). Los PT, en su conjunto, comparados con los controles de más de 38 semanas, presentaron puntuaciones inferiores en edad de desarrollo global (p = 0,01), desarrollo postural (p = 0,004) y lenguaje (p = 0,004), con repercusión en el cociente de desarrollo (p = 0,05) y en el ASQ-3 (p = 0,004) en lenguaje.

Analizando los resultados por sexo, las niñas obtuvieron en ambos grupos, independientemente de la edad gestacional en el caso de los PT, mejores puntuaciones que los niños, salvo en desarrollo postural, en el que no hubo diferencias. En el cuestionario ASQ-3, las niñas obtuvieron puntuaciones superiores en lenguaje y en sociabilidad (Tabla II).

 

Tabla II. Comparación del test de Brunet-Lézine y del cuestionario ASQ-3 por sexo.
 

Varones

Mujeres

p


Edad de desarrollo global

23,2 ± 2,5

24,5 ± 2,6

0,020


Edad de desarrollo postural

23,6 ± 2,4

23,3 ± 2,7

0,600


Edad de desarrollo oculomotriz

23,5 ± 2,7

24,7 ± 3,0

0,020


Edad de desarrollo del lenguaje

22,9 ± 4,1

25,0 ± 3,7

0,020


Edad de desarrollo de la sociabilidad

23,7 ± 2,6

25,6 ± 2,4

0,003


Cociente de desarrollo global

93,0 ± 9,2

99,1 ± 9,4

0,006


Cociente de desarrollo postural

94,3 ± 10,0

94,4 ± 9,6

0,900


Cociente de desarrollo oculomotriz

94,0 ± 10,3

100,0 ± 11,3

0,010


Cociente de desarrollo del lenguaje

91,3 ± 15,5

100,8 ± 13,8

0,008


Cociente de desarrollo de la sociabilidad

94,8 ± 10,2

103,5 ± 10,0

< 0,001


ASQ-3 comunicación

48,5 ± 14,1

55,5 ± 7,2

0,010


ASQ-3 motor grueso

53,1 ± 8,9

52,2 ± 9,3

0,600


ASQ-3 motor fino

49,3 ± 7,1

48,3 ± 7,4

0,500


ASQ-3 resolución de problemas

45,5 ± 10,6

45,3 ± 9,3

0,900


ASQ-3 socioindividual

48,5 ± 10,5

54,4 ± 6,4

0,008


ASQ-3: Ages & Stages Questionnaires.

 

En relación con el peso, se encontró, en el desarrollo postural, asociación débil (coeficiente de correlación de Pearson de 0,3) entre menor peso en el nacimiento y puntuaciones inferiores (p < 0,001). En el resto de las áreas de la escala de BLr y del ASQ-3 no se encontró correlación. La valoración del desarrollo psicomotor en función de la existencia de microcefalia en el nacimiento o del tipo de parto no encontró diferencias.

Del total de niños que precisaron ingreso en el nacimiento en la unidad de neonatología, el 70% fueron PT (p = 0,002). Los niños que ingresaron presentaron puntuaciones inferiores en edad de desarrollo global (p = 0,02), coordinación oculomotriz (p = 0,004) y lenguaje (p = 0,03). Hubo repercusión en el cociente de desarrollo en coordinación oculomotriz (p = 0,05). Con el ASQ-3 se obtuvieron también puntuaciones inferiores en las mismas áreas: comunicación (p = 0,03), motor fino (p = 0,01) y socioindividual (p = 0,01).

Al analizar por motivo de ingreso, de los niños que presentaron hiperbilirrubinemia, el 80% eran PT (p = 0,006). Los niños con hiperbilirrubinemia obtuvieron puntuaciones inferiores en edad de desarrollo global (p = 0,03) y lenguaje (p = 0,006), con repercusión en el cociente de desarrollo (p = 0,04) y en coordinación oculomotriz (p = 0,02). En el cuestionario ASQ-3 obtuvieron puntuaciones inferiores en comunicación (p = 0,02). Se obtuvo menor puntuación en socioindividual (p = 0,01), sin correlato en la escala de BLr.

El 90% de los niños que ingresaron por hipoglucemia eran PT (p = 0,008). Obtuvieron puntuaciones superiores en el cociente de desarrollo del desarrollo postural (p = 0,008). En el ASQ-3 no se observaron diferencias entre ambos grupos. El 80% de los niños que ingresaron por distrés respiratorio eran PT (p = 0,01). No se encontraron diferencias en la valoración.

No se hallaron diferencias en el desarrollo psicomotor por la alimentación o no con lactancia materna ni por su duración (menor o igual a tres meses en comparación con más de tres meses).

En caso de hijos de madre con hipotiroidismo, se observaron mejores puntuaciones en el ASQ-3 en lenguaje (p = 0,04), sin correlato en la valoración con BLr. Los hijos de madre diabética obtuvieron mejor puntuación en desarrollo postural (p = 0,04), con repercusión en el cociente de desarrollo (p = 0,008). Con el ASQ-3 no se detectó diferencia entre ambos grupos. Los hijos de madre con preeclampsia presentaron puntuaciones inferiores en motricidad gruesa en el ASQ-3 (p = 0,03).

Para analizar la asociación independiente de las variables en las que se obtuvieron puntuaciones inferiores (prematuridad, sexo masculino, ingreso en neonatología e hiperbilirrubinemia) con los ítems en los que se habían observado diferencias significativas (edad de desarrollo, lenguaje y comunicación), se incluyeron dichas variables en un modelo de regresión logística. El sexo masculino se asoció de forma independiente con menor puntuación en edad de desarrollo (p = 0,03). En cuanto al lenguaje, las variables asociadas de forma independiente con menor puntuación fueron el sexo masculino (p = 0,02) y la prematuridad (p = 0,02). En la valoración de la comunicación mediante el ASQ-3, también las dos variables asociadas de forma independiente con menor puntuación fueron el sexo masculino (p = 0,01) y la prematuridad (p = 0,03).

Se compararon ambas herramientas de valoración y se halló buena correlación en la valoración del lenguaje, con un coeficiente de correlación de Pearson de 0,7 (p < 0,001). Considerando la puntuación de la escala de BLr como prueba de referencia, el cuestionario ASQ-3 mostró una sensibilidad del 80% y una especificidad del 94%, con unos coeficientes de verosimilitud positivo de 13 y negativo de 0,15. En la valoración del control postural se encontró buena correlación en los PT, con un coeficiente de correlación de Pearson de 0,6 (p < 0,001) y algo menor en todo el grupo: coeficiente de correlación de Pearson de 0,4. En sociabilidad se observó una correlación aceptable al analizar todo el grupo (coeficiente de correlación de Pearson de 0,5). En los RNT, el coeficiente de correlación de Pearson fue de 0,6, y en los PT fue de 0,4. En coordinación oculomotriz, el coeficiente de correlación de Pearson, al comparar ambas escalas, fue de 0,5 en motricidad fina y de 0,3 en resolución de problemas.

En socioindividual, la sensibilidad del ASQ-3 fue del 95%, con una especificidad del 50%. Los coeficientes de verosimilitud fueron en este apartado: positivo, 10, y negativo, 0,47.

En motricidad gruesa, fina y resolución de problemas se pudo calcular la especificidad del ASQ-3, que fue del 94% en las tres áreas, pero no la sensibilidad, por no encontrarse ningún niño con resultados alterados. Se calculó la utilidad para detectar niños susceptibles de ser vigilados por obtener puntuaciones entre 71-84 en la escala de BLr y en la ‘zona gris’ en el ASQ-3. En motricidad gruesa, la sensibilidad fue del 67%, y la especificidad, del 83%, con coeficiente de verosimilitud positivo de 4 y coeficiente de verosimilitud negativo de 0,2. En motricidad fina se obtuvo una sensibilidad del 56% y una especificidad del 87%, con coeficiente de verosimilitud positivo de 4 y negativo de 0,4. En resolución de problemas se obtuvo una sensibilidad del 33% y una especificidad del 78%, con coeficiente de verosimilitud positivo de 1,5 y negativo de 0,6.
 

Discusión


En nuestro estudio hemos detectado puntuaciones significativamente inferiores en el lenguaje en los niños PT en comparación con los RNT, como señalan Stene-Larsen et al [16], Johnson et al [17] o Nepomnyaschy et al [18]. Es probable que se trate de diferencias sutiles, sin relevancia clínica ni necesidad de intervención, siendo recomendable el seguimiento. La explicación puede deberse al nacimiento en un momento en el que el cerebro, aún en formación, no presenta el tamaño ni la maduración que lo harían menos vulnerable [7]. La afectación del lenguaje se debería más a inmadurez funcional que a la alteración de un área cerebral. No se encontraron diferencias en la edad de desarrollo global ni en el cociente de desarrollo, ni en el global ni en los parciales, lo que coincide con otros autores [19]. Las puntuaciones inferiores de los PT en desarrollo postural han sido referidas por otros autores, como Schonhaut et al [20], que encuentran menor puntuación en motor grueso y fino, o Huddy et al [21], que señalan dificultades en educación física en etapa escolar. Kerstjens et al [13] encuentran en los prematuros duplicado el riesgo de afectación de motricidad fina, comunicación y socioindividual, y lo correlacionan con dificultades en lectoescritura.

Al analizar por semanas de edad gestacional comparando con los RNT de más de 38 semanas, coincidimos en la afectación cognitiva [22] que señalan algunos autores, lo que explicaría las dificultades de aprendizaje, las alteraciones del comportamiento y la mayor probabilidad de trastorno por déficit de atención/hiperactividad. Al comparar el total de PT con los controles a partir de 38 semanas de edad gestacional, sí se encontraron en el primer grupo puntuaciones inferiores en la edad de desarrollo global, y es incierto el significado al encontrar afectación al prescindir de los controles de 37 semanas, que suponen sólo dos niños, y no encontrar diferencia significativa cuando se incluyen.

En el análisis en función del sexo, las niñas, independientemente de ser o no prematuras, obtuvieron puntuaciones superiores tanto en la edad de desarrollo global como en el resto de las áreas, excepto desarrollo postural, y el ASQ-3 también detectó las diferencias. También la bibliografía señala puntuaciones inferiores en varones [8,18,20,22].

Se describe el beneficio de la lactancia materna en la maduración cerebral, especialmente sobre la mielinización [23,24], y se encuentra incluso la alimentación con lactancia artificial como factor de riesgo de alteración del desarrollo [11,18]. En nuestra muestra no se obtuvieron diferencias, si bien es cierto que tan sólo cuatro niños (dos PT y dos RNT) se alimentaron con fórmula artificial desde el nacimiento.

Las puntuaciones superiores en caso de patología materna, no descritas en la bibliografía, son de significado incierto porque, aunque controlada y sin repercusión en el recién nacido, en todo caso, haría suponer peores resultados.

Los niños que precisaron ingreso en la unidad de neonatología presentaron puntuaciones inferiores en edad de desarrollo global, coordinación oculomotriz y lenguaje, así como puntuaciones inferiores en las áreas equivalentes en el ASQ-3. Schonhaut et al [25] encuentran mayor riesgo de déficit de desarrollo si existe hipoglucemia sintomática. En nuestro estudio, los niños que ingresaron por hipoglucemia obtuvieron puntuaciones superiores en el cociente de desarrollo en desarrollo postural, resultado de significado incierto. En caso de ingreso en la unidad de cuidados intensivos neonatal, Baron et al [26] encuentran puntuaciones inferiores en los PT en habilidad visuoespacial y visuomotora y en funciones ejecutivas a los tres años. En un estudio posterior [27] encuentran puntuaciones inferiores en memoria de trabajo en los PT que requieren ingreso en unidad de cuidados intensivos neonatal. Sin embargo, McGowan et al [28] no encuentran diferencias. Tampoco Gurka et al [29] hallan diferencias si no ha existido comorbilidad neonatal.

Como factores de riesgo de alteración del desarrollo hallamos la prematuridad, para puntuaciones inferiores en el lenguaje, y el sexo masculino, para menor edad de desarrollo y del lenguaje, coincidiendo con la bibliografía [8,17-20,22].

No es habitual utilizar en un estudio dos escalas de valoración y, menos aún, plantearse la utilidad de una escala frente a otra. Es frecuente la utilización en la bibliografía de la escala de Bayley III, mejor para valorar el desarrollo neurocognitivo; sin embargo, en nuestro medio, los equipos de atención temprana utilizan de forma estandarizada la escala de BLr, también ampliamente validada y utilizada. En nuestra muestra se encontró muy buena correlación entre ambas herramientas en la valoración del lenguaje y buena correlación en el control postural. El hecho de que la coordinación oculomotriz englobe motor fino y resolución de problemas del cuestionario ASQ-3 puede explicar que la equivalencia de esta área sea más difícil de establecer y que por ello los resultados sean menos firmes. El ASQ-3 detectó todos los niños con alteración del lenguaje, lo que muestra la utilidad de aplicar cuestionarios que cumplimenten los padres en las consultas de atención primaria para detectar precozmente desviaciones de la normalidad en el desarrollo.

A pesar de nuestras limitaciones por el tamaño muestral, hemos obtenido resultados coincidentes con lo descrito en la bibliografía, lo que justifica la necesidad de programas de seguimiento adecuados a las particularidades de estos prematuros.

 

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Psychomotor development in late preterms at two years of age: a comparison with full-term newborn infants using two different instruments

Introduction. Late preterm infants currently constitute 70% of preterm infant births. They present greater comorbidity, including neurodevelopment disorders, which may not manifest until the school age.

Aim. To identify the existence of difficulties in the neurodevelopment at the age of two years.

Subjects and methods. The psychomotor development was performed at two years of age in late preterm infants and term control group born at our center between January and September 2014, with Brunet-Lézine Revised test and Ages & Stages Questionnaires (ASQ-3) questionnaire.

Results. 88 children were included. Late preterm infants had lower scores in the language area and postural developmental. Girls achieved better results than males at global developmental age, oculo-motor coordination, language area and sociability. The ASQ-3 questionnaire detected differences in communication and socio-individual. Prematurity and male sex were identified as an independent risk factor to present a developmental disorder, prematurity for language impairment and male sex for younger developmental age and language impairment. The correlation between language assessment with the Brunet-Lézine Revised test and the ASQ-3 questionnaire was good, with a Pearson correlation coefficient of 0.7 (p < 0.001), showing the usefulness of the questionnaire.

Conclusions. Late preterm infants have a lower developmental age in the language area at two years. Prematurity and male sex are risk factors for developmental disorder. Language assessment with the ASQ-3 questionnaire may be a useful tool to detect disorders and intervene early.

Key words. ASQ-3. Brunet-Lézine Revised. Language impairment. Late preterm infant. Neonatal morbidity. Neurodevelopment disorders. Psychomotor development.

 

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