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Quejas de memoria: salud mental, enfermedades, dolor y soledad. Estudio poblacional en la ciudad de Madrid

P. Montejo, M. Montenegro-Peña, D. Prada, E. García-Mulero, A. García-Marín, E.J. Pedrero-Pérez   Revista 69(12)Fecha de publicación 16/12/2019 ● OriginalLecturas 5651 ● Descargas 208 Castellano English

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[REV NEUROL 2019;69:481-491] PMID: 31820817 DOI: https://doi.org/10.33588/rn.6912.2019252

Introducción. Las quejas subjetivas de memoria (QSM) se consideran predictoras del deterioro cognitivo, pero se asocian también a otros factores; los sociales y los hábitos de vida han sido los menos estudiados.

Objetivo. Valorar las QSM y su asociación con variables epidemiológicas, de salud, sociales y hábitos de vida.

Sujetos y métodos. Estudio epidemiológico trasversal de la población de Madrid elegida aleatoriamente según censo. Entrevista telefónica. Población diana: 1.775 mayores de 55 años. Se preguntó sobre QSM, aspectos sociales, económicos, de salud y hábitos de vida. Se administraron el cuestionario de salud general de Goldberg (GHQ) y el cuestionario de calidad de vida COOP-Wonca.

Resultados. Encontramos asociación estadísticamente significativa de las QSM con la edad, la orientación temporal, todas las variables relacionadas con la salud mental (depresión), la ansiedad, el sueño, la salud mental/GHQ y la calidad de vida. Se halló asociación con todas las variables que miden el dolor y con sentir soledad. No hubo asociación con enfermedades específicas, excepto con la alergia crónica y las ligadas al dolor. Los predictores de las QSM fueron la orientación temporal, la multimorbilidad, la salud mental/GHQ, la ansiedad, el dolor y el sentir soledad.

Conclusiones. Las QSM son un síntoma con múltiples causas. Se asocian a menor rendimiento de la memoria, pero también a variables relacionadas con la salud, los aspectos sociales y el tipo de vida. Ante un paciente con QSM, que pueden deberse al deterioro cognitivo por enfermedad de Alzheimer, deben considerarse estas asociaciones para valorar dicho riesgo y saber cuándo es más necesario un seguimiento.

Calidad de vida Declive cognitivo subjetivo Depresión Dolor mayores Multimorbilidad Quejas subjetivas de memoria soledad Calidad, Gestión y Organización Asistencial Dolor Neuropsiquiatría

Introducción


Los fallos de memoria de la vida cotidiana son una de las principales preocupaciones de los mayores. La experiencia subjetiva y la manifestación de estos fallos constituyen lo que llamamos quejas subjetivas de memoria (QSM). Con frecuencia se interpretan las QSM como señal de deterioro cognitivo o inicio de una demencia, de ahí que estén presentes como criterio destacado en cuadros clínicos como el deterioro cognitivo leve [1] y el trastorno neurocognitivo leve [2]. Actualmente, las QSM se engloban en otro concepto más amplio, que es el declive cognitivo subjetivo, que abarca otras funciones cognitivas. En 2012 se creó el grupo de trabajo Subjective Cognitive Decline Initiative para llegar a un consenso sobre la terminología y demás aspectos relacionados con este declive de las funciones cognitivas [3]. Las QSM son objeto de interés tanto por su posible validez como indicador precoz de deterioro cognitivo [4] como por su incidencia en la calidad de vida de los mayores [5].

Uno de los puntos importantes del estudio de las QSM es su mayor o menor asociación con el rendimiento cognitivo. Las QSM se asocian fundamentalmente a bajo rendimiento de memoria, pero también a depresión, baja calidad de vida, multimorbilidad, etc. [6,7]. Slavin et al [8] indican que las quejas cognitivas se asocian fundamentalmente a factores psicológicos más que a rendimiento cognitivo. Por el contrario, otros investigadores encuentran que la ejecución basal de los sujetos con quejas es inferior a los controles, y su declive hacia el deterioro es más rápido [9]. En este campo, se han definido diversos criterios para conocer la mayor o menor asociación de las QSM con el deterioro cognitivo; entre ellos están su persistencia en el tiempo, su frecuencia de aparición o su cualidad o gravedad [10].

Un tema muy importante, pero controvertido, es la valoración de las QSM. Dicha valoración se puede realizar mediante preguntas generales o bien a través de cuestionarios estructurados, los cuales pueden dirigirse al paciente, al informante o a ambos. Cuando se hace con preguntas generales, la más utilizada es ‘¿tiene usted problemas de memoria?’, que se puede complementar con otras [11]. Entre los cuestionarios más utilizados destacan los que valoran la frecuencia y la gravedad de los olvidos cotidianos; uno de los más utilizados en el ámbito clínico en nuestro país es el cuestionario de fallos de memoria de la vida diaria (Memory Failures of Everyday) [12]. Rabin et al [13] realizaron una revisión y un análisis de los instrumentos y preguntas utilizados en diversos estudios, valorando cada uno de los ítems que se suelen incluir en los cuestionarios. En esta revisión, la mayor parte de los cuestionarios analizados se refieren sobre todo a las QSM. Las distintas pruebas y modos de valoración obtienen resultados al menos parcialmente diferentes [14]. En los estudios poblacionales casi siempre se utilizan preguntas generales [15]. Es muy importante llegar a un acuerdo sobre lo que se considera tener quejas de memoria para realizar estudios replicables.

En nuestro país se han investigado muy poco las quejas de memoria con estudios de tipo poblacional [16], y nuestro trabajo pretende ser una aportación en este sentido. En la Encuesta Madrid Salud 17 se han realizado varias preguntas para investigar las características de la población en relación con las QSM. Los objetivos que nos planteamos en este estudio fueron:
  • Analizar la asociación de las quejas de memoria con variables sociodemográficas y de salud: edad, sexo, nivel de estudios, desempeño laboral, calidad de vida, percepción del estado de salud, depresión, ansiedad, número de enfermedades, diversas enfermedades y dolor.
  • Analizar la asociación de las quejas de memoria con variables relacionadas con aspectos sociales y hábitos de salud: soledad percibida y real, discapacidad, dependencia, consumo de alcohol y tabaco, y actividad física.


Sujetos y métodos


Participantes y procedimiento


La muestra está tomada del Estudio de Salud de la Ciudad de Madrid, 2017. Se trata de un estudio epidemiológico, transversal y descriptivo con enfoque analítico. El objetivo de la encuesta era investigar diversos factores relevantes para los habitantes de la ciudad en relación con la salud. Se estudiaron aspectos de tipo sociodemográfico y económicos, hábitos y frecuentación de servicios de salud, enfermedades, hábitos de alimentación, consumo de fármacos y otros, como percepción de ruidos en la ciudad, discriminación, tenencia de animales, etc. La encuesta se efectuó mediante entrevista por teléfono. La población de referencia fueron los habitantes de la ciudad que vivían en sus casas, es decir, población no institucionalizada. La muestra total del estudio fue de 8.845 personas de 15-98 años. El estudio de QSM se realizó a 1.775 personas de 55-98 años (edad media: 68 ± 9,35 años; varones: 42%). La muestra tuvo como base el censo; se realizó un muestreo aleatorio estratificado según los distritos de la ciudad y posteriormente se eligió a la persona que se iba a entrevistar en cada hogar con un muestreo probabilístico por edad y sexo. No hubo reemplazo de las personas que después de tres intentos de contacto no se encontraran en el domicilio o rehusasen participar; dada esta característica, se deduce que no es un estudio de prevalencia en la población general (Figura).

 

Figura. Diagrama de flujo.






 

Medidas


A los encuestados se les realizaron varias preguntas de quejas. La primera de ellas fue ‘¿tiene usted problemas de memoria?’, con una posible respuesta dicotómica sí/no. Esta pregunta se formuló a toda la población mayor de 55 años. A las personas que respondieron afirmativamente se les plantearon otras seis preguntas: ‘¿desde hace cuánto tiempo tiene usted problemas de memoria?’, ‘¿tiene usted problemas de atención o dificultad para concentrarse?’, ‘¿le preocupan estos problemas de atención o de memoria?’, ‘¿ha consultado usted a su médico por esta causa?’, ‘¿le produce alteraciones en su vida cotidiana?’ y ‘en relación con su memoria, ¿se encuentra usted peor que otras personas de su edad?’. La pregunta clave que define si hay QSM es ‘¿tiene usted problemas de memoria?’, que se formuló a toda la población. Esta pregunta tiene un amplio respaldo en los estudios sobre este tema, sobre todo los poblacionales [17]. Según Reid y MacLullich [11], alrededor del 40% de los estudios en este campo sólo plantearon esta cuestión, y se ha probado que identifica a las personas que están en riesgo de desarrollar deterioro cognitivo [18].    

Para estudiar la relación con el rendimiento cognitivo objetivo se plantearon cinco cuestiones sobre orientación temporal: día de la semana, día del mes, mes actual, estación actual y año actual. Estas preguntas, tomadas del Mini Mental State Examination (MMSE) de Folstein [19], se encuentran en gran número de escalas o exámenes. Con estas cinco preguntas de orientación temporal se construyó una variable, que es el número de fallos que tiene cada sujeto. Esta variable es el elemento con el que se estableció el rendimiento objetivo de la memoria. La orientación temporal tiene una alta correlación con la puntuación global del MMSE [20]. Diversos estudios asocian la orientación en el tiempo con la memoria episódica y la memoria de trabajo [21].

Se aplicó también el cuestionario de salud general de Goldberg –Goldberg General Health Questionnaire (GHQ)– de 12 ítems [22,23], el cual se ha utilizado en atención primaria y con población general como prueba de cribado de patología de salud mental no psicótica (síntomas de depresión, estrés, ideación suicida, afrontamiento, etc.). Para medir la calidad de vida relacionada con la salud (CVRS) se utilizó el COOP-Wonca [24]. Para evaluar la presencia de enfermedades, incluidas la depresión y la ansiedad, se realizaron preguntas tales como ‘¿su médico le ha dicho que usted padece la enfermedad…?’, modo de encuestar frecuente en estudios poblacionales [25]. El resto de variables de salud, aspectos sociales y hábitos de vida se midió también con preguntas directas sobre el dolor, el sueño, el consumo de alcohol, etc.

Análisis de datos


La variable dependiente fue la presencia/ausencia de quejas de memoria. Las variables categóricas se codificaron de modo que el número más elevado indicaba siempre la mayor carga o patología. Para estudiar la asociación entre la variable dependiente y las independientes se utilizaron, según fueran escalares o categóricas, el ANOVA, con el tamaño del efecto R2, las tablas de contingencia con el estadístico V de Cramer para el tamaño del efecto y la correlación de Pearson. Hemos creado la variable ‘riesgo cardiovascular’ con la suma de la puntuación dicotómica de las variables hipertensión + dislipemia + diabetes (rango: 0-3). La variable ‘fármacos fuertes para el dolor’ se refiere a opioides y opiáceos. Para el estudio de predictores se utilizó la regresión logística con la odds ratio (OR) y su intervalo de confianza al 95% (IC 95%). En algunas preguntas ha habido sujetos que no han contestado, y estos datos se han considerado como perdidos. El análisis estadístico se realizó con el programa SPSS v. 20.0.
 

Resultados


Los datos sociodemográficos de la muestra se encuentran en la tabla I. La frecuencia global de quejas de memoria para toda la muestra es del 16,3%. Para menores de 65 años es del 11,9%, y para mayores de 65, del 19,6%. La tercera parte (35,9%) de quienes refieren que tienen problemas de memoria manifiesta problemas de atención. La atención se asocia también de modo estadísticamente significativo a la depresión, de manera que, entre los participantes que refieren padecer esta última, tiene alteraciones en la atención el 37,5%; dicho porcentaje disminuye al 12,9% entre los que refieren no estar deprimidos (χ2 = 23,73; V = 0,29; p < 0,001); asimismo, manifiesta problemas de atención el 48,8% de las personas con dolor moderado a intenso, mientras que sólo lo manifiesta el 23,8% de los que no tienen dolor o éste es muy leve (χ2 = 16,73, V = 0,24; p < 0,001). Respecto a las alteraciones sensoriales, el 57,8% de los participantes con dificultades de visión tiene problemas de atención, frente al 26,9% de los que ven sin dificultad (χ2 = 15,13, V = 0,27; p < 0,001). Por otro lado, el 40,6% de los participantes con dificultades de audición manifiesta problemas atencionales, y este porcentaje es del 32,2% entre los que no presentan déficits auditivos (p > 0,05). La multimorbilidad también se asocia a problemas de atención (F(1,289) = 17,56; p < 0,001; R2 = 0,06).

 

Tabla I. Datos sociodemográficos (n = 1.775).
 

n

%


Grupos de edad (rango: 55-98 años)

   55-59 años

386

21,7


   60-64 años

370

20,8


   65-69 años

315

17,7


   70-74 años

251

14,1


   75-79 años

189

10,6


   80-84 años

153

8,6


   ≥ 85 años

111

6,3


Sexo
   

   Hombre

745

42


   Mujer

1.030

58


Convivencia: vive solo
   

   Sí

350

31,3


   No

768

68,7


Nivel de estudios
   

   Primarios o menos

438

25,5


   Secundarios

695

39,4


   Universitarios (medio/alto)

642

35,1


Situación laboral
   

   Gerente/universitario/diplomado

631

35,7


   Técnico cualificado/administrativo

647

36,6


   Trabajador semi/no cualificado

454

25,7


   No ha trabajado

35

2


Convivencia: se siente solo
   

   Nunca o casi nunca

1.186

67


   Pocas veces

452

25,6


   Bastantes veces

91

5,1


   Siempre/casi siempre

40

2,3


 

Presenta preocupación por los problemas de atención el 61,4% de los que tienen problemas de memoria, y consulta al médico el 41%; si extrapolamos este dato y el de frecuencia de quejas a toda la población, deducimos que el 8% de los mayores ha consultado al médico sobre sus dificultades de memoria. Estos problemas le producen alteraciones en la vida cotidiana al 17,2%, mientras que presenta dichas alteraciones el 31,7% de quienes tienen problemas memoria y atención (χ2 = 23,86; p < 0,001; V = 0,29). Siente que se encuentra peor que otras personas de su edad el 15,9%. El 29% tiene problemas de memoria desde hace menos de dos años, el 35,5% entre dos y cinco años, y el 35,2% desde hace más de cinco años.

En la tabla II se presenta la frecuencia de quejas de memoria y su asociación con las variables estudiadas. La calidad de vida medida con el COOP-Wonca se asocia con las QSM; dado que la calidad de vida también se asocia a depresión (F(1,1774) = 259,94; p = 0,001; V = 0,13), controlamos esta va­riable analizándola en sujetos que no refieren estar deprimidos, y la asociación sigue siendo significativa, aunque con tamaño de efecto menor (F(1,1592) = 65,97; p < 0,001; V = 0,04). Además, la calidad de vida se asocia con el rendimiento cognitivo (r = 0,09; p < 0,001).

 

Tabla II. Porcentaje de quejas subjetivas de memoria (QSM) y su asociación con diversas variables.
 

n

% QSM

Estadístico

V de Cramer


Grupos de edad
   

χ2 = 27,08 c

0,12


   55-59

386

12,7


   60-64

370

11,1


   65-69

315

16,5


   70-74

251

18,3


   75-79

189

20,1


   80-84

153

22,2


Clase social
   

χ2 = 8,80 a

0,07


   Alta/media alta

631

13


   Media

491

18,9


   Baja

610

18


Nivel de estudios
   

χ2 = 16,64 c

0,10


   Primarios o menos

438

22,4


   Secundarios

695

15,4


   Universitarios

642

13,2


Ocupación laboral
   

χ2 = 9,40 a

0,07


   Gerente/universitario/diplomado

631

13


   Técnico cualificado/administrativo

647

18,7


   Trabajador semi/no cualificado

454

18,1


   No ha trabajado

43

11,4


Sexo
   

χ2 = 3,18

0,04


   Hombre

745

14,5


   Mujer

1.030

17,7


Total de orientación temporal
   

χ2 = 16,45 b

0,1


   Ningún fallo

1.338

14,7


   Un fallo

298

19,5


   Dos fallos

68

29,4


   Tres o más fallos

25

23,1


Calidad de vida relacionada con la salud

   Con QSM (media: 23,71 ± 5,28)

F(1,1774) = 116,54 c

R2 = 0,06


   Sin QSM (media: 20,56 ± 4,38)

   Salud mental/GHQ

F(1,1763) = 105,96 c

R2 = 0,06


   Sin QSM (media: 0,82 ± 1,72)

   Con QSM (media: 2,09 ± 2,72)

Percepción de estado de salud
   

χ2 = 46,48 c

0,16


   Muy buena

219

9,1


   Buena

934

12,7


   Regular

486

23,7


   Mala

97

26,8


Calidad del sueño
   

χ2 = 30,2 c

0,13


   Muy bien-bien

1.174

12,9


   Regular

495

22,8


   Muy mal-mal

104

24


Depresión
   

χ2= 49,56 c

0,17


   No

1.593

14,2


   Sí

182

34,6


Ansiedad
   

χ2 = 45,80 c

0,16


   No

1.640

14,6


   Sí

135

37


Tomar antidepresivos
(últimas dos semanas)

   

χ2 = 42,03 c

0,15


   No

1.651

14,8


   Sí

124

37,1


Tomar tranquilizantes
(últimas dos semanas)

   

χ2 = 29,64 c

0,13


   No

1.474

14,2


   Sí

301

26,9


Soledad: vive solo
   

χ2 = 0,70

0,03


   No

761

18,8


   Sí

329

21


Vivir con más personas
   

χ2 = 11,62 b

0,08


   Con una

426

20,2


   Con dos o tres

1.112

16,4


   Con más de tres

225

9,8


Sentirse solo
   

χ2 = 59,17 c

0,18


   Nunca o casi nunca

1.186

12,9


   Pocas veces

452

20,4


   Bastantes veces

91

25,3


   Siempre/casi siempre

40

52,5


Actividad física
   

χ2 = 1,994

0,04


   Ninguna

26

19,2


   Ligera

488

12,5


   Moderada

313

12,5


   Intensa

244

15,2


Consumo de alcohol
   

χ2 = 13,17 c

0,09


   Nunca

636

20,6


   Una vez/semana

464

13,8


   Más de una vez/semana

675

14,1


Fumar
   

χ2 = 4,51

0,05


   Nunca ha fumado

787

16,9


   Ha fumado antes

693

17,5


   Sí, pero no a diario

24

12,5


   Diariamente

271

12,2


Dolor
   

χ2 = 44,66 c

0,16


   Sin dolor-muy leve

1.068

11,8


   Leve

226

19


   Moderado-intenso

481

25,2


Migraña/cefaleas
   

χ2 = 4,96 a

0,05


   No

1.631

15,8


   Sí

144

22,9


Dolor crónico lumbar
   

χ2 = 29,92 c

0,13


   No

1.307

13,5


   Sí

468

24,4


Dolor crónico cervical
   

χ2 = 26,94 c

0,12


   No

1.386

13,9


   Sí

389

24,9


Fármacos fuertes para el dolor
   

χ2 = 4,217 a

0,05


   No

1.606

21,9


   Sí

169

15,8


Enfermedades (0-11)
   

F = 56,50 c

R2 = 0,03


   No (media: 2,3 ± 1,83)
 

   Sí (media: 3,2 ± 1,98)
 

Tiene alguna enfermedad crónica
 

χ2 = 11,96 c

0,08


   No

887

13,3


   Sí

888

19,4


Diabetes
   

χ2 = 2,55

0,04


   No

1.589

15,9


   Sí

186

20,4


Hipertensión
   

χ2 = 1,48

0,03


   No

1.127

15,5


   Sí

648

17,7


Colesterol alto
   

χ2 = 4,35 a

0,05


   No

1.195

15,1


   Sí

580

19


Riesgo cardiovascular
   

χ2 = 9,40 a

0,07


   0

744

13,7


   1

701

18,1


   2

277

17


   3

53

26,4


Dificultades para ver
   

χ2 = 8,42 b

0,09


   No

928

18


   Sí

162

27,9


Dificultades para oír
   

χ2 = 6,63 b

0,08


   No

978

18,4


   Sí

112

28,6


Problema de tiroides
   

χ2 = 0,91

0,02


   No

1.554

16


   Sí

221

18,6


Enfermedad cardíaca
   

χ2 = 1,18

0,03


   No

1.643

16,1


   Sí

132

19,7


Alergia crónica
   

χ2 = 4,33 a

0,05


   No

1.487

15,5


   Sí

288

20,5


Asma
   

χ2 = 2,17

0,04


   No

1.657

16


   Sí

118

21,2


Enfermedad pulmonar
   

χ2 = 1,32

0,03


   No

1.683

16,1


   Sí

92

20,7


Artrosis
   

χ2 = 41,6 c

0,15


   No

1.145

12,1


   Sí

630

24


Úlcera de estómago/duodeno
   

χ2 = 11,26 c

0,08


   No

1.699

15,7


   Sí

76

30,3


Ingreso en el hospital en el último año
 

χ2 = 4,06 a

0,06


   No

932

18,5


   Sí

158

25,3


Discapacidad reconocida
   

χ2 = 3,08

0,04


   No

1.604

15,8


   Sí

171

21,1


Salir de casa por problemas de salud
 

χ2 = 2,91

0,05


   No puede salir

74

27


   Sí puede salir

1.016

18,9


Valerse por sí mismo
   

χ2 = 5,70 a

0,07


   No puede

73

18,7


   Sí puede

1.017

30,1


No tiene a nadie si necesita ayuda
 

χ2 = 0,26

0,01


   No

970

20


   Sí

120

19,4


a p < 0,05; b p < 0,01; c p < 0,001.

 

El sueño se ha analizado de varias formas; el número de horas de sueño no se asocia a las QSM (F(1,1774) = 1,69; p = 0,194); en el presente estudio, el dormir peor se asocia de modo estadísticamente significativo con depresión (χ2 = 34,57; p < 0,001; V = 0,14) y ansiedad (χ2 = 33,58; p < 0,001; V = 0,14), pero la asociación entre QSM y sueño es independiente de la ansiedad (OR = 0,68; IC 95%: 0,32-1,465) y la depresión (OR = 0,78; IC 95%: 0,39-1,53). Se observa una asociación significativa entre las QSM y el sueño cuando el dormir mal se debe a la presencia de preocupaciones (χ2 = 24,64; p < 0,001; V = 0,12). Analizamos en qué medida la asociación dolor-QSM viene condicionada por la depresión y observamos que, en nuestra población, dolor y depresión se asocian significativamente (χ2 = 61,56; p < 0,001; V = 0,19); sin embargo, cuando se estudia a las personas que no tienen depresión, observamos que el dolor se sigue asociando a las QSM casi en el mismo porcentaje (sin dolor o muy leve: el 11% tiene QSM; dolor leve: 17,2%; dolor moderado o intenso: 21,1%) y un tamaño de efecto muy próximo (V = 0,13; p < 0,001). El sentirse solo se asocia a QSM de modo independiente de la depresión, dado que dicha asociación se produce tanto en los no deprimidos (χ2 = 29,96; V = 0,14; p < 0,001) como en los deprimidos (χ2 = 9,54; V = 0,23; p = 0,009), aunque en éstos el tamaño del efecto es mayor; de igual manera, también es independiente del vivir solo o no, ya que en ambos casos la asociación es significativa (χ2 = 18,21; V = 0,24; p < 0,001, en quienes viven solos, frente a  χ2 = 25,15; V = 0,18; p < 0,001, para quienes no viven solos). De los que viven solos, se sienten solos siempre o casi siempre el 6,9% y bastantes veces el 44,3%; para los que viven con otras personas, se sienten solos siempre o casi siempre el 1,3% y bastantes veces el 23,2%.

Respecto a la dependencia (no poder valerse por sí mismo), si tomamos los mayores que tienen discapacidad y además tienen depresión (26% de los sujetos con discapacidad), tiene QSM el 39%, mientras que en los que no tienen depresión sólo el 14,8% presenta QSM (p < 0,001; V = 0,26).

Para analizar los factores que pueden predecir las quejas, realizamos un estudio multivariable mediante regresión logística binaria con la variable dependiente QSM sí/no. No introducimos en la ecuación las variables demográficas, por haberse estudiado ya ampliamente. Introducimos las variables que son significativas y relevantes dentro de cada bloque: orientación temporal, salud mental medida por GHQ, ansiedad, depresión, tomar antidepresivos, tomar tranquilizantes o hipnóticos, calidad de vida (COOP-Wonca), sentir soledad, padecer dolor, calidad de sueño, dificultades para ver y oír, multimorbilidad y percepción del estado de salud. La ecuación es significativa (χ2 = 133,22; –2 log = 1.392,93; p < 0,001; R de Nagelkerke = 0,13). En la tabla III se presentan los resultados del estudio multivariable. La ansiedad tiene el mayor tamaño de efecto. La depresión no es significativa, tanto si se introduce en la ecuación junto con la ansiedad (p = 0,40) co­mo sin ésta (p = 0,07). Las demás variables introducidas no fueron significativas.

 

Tabla III. Regresión logística. Predictores de quejas de memoria.
 

OR

Sig.

IC 95%


Orientación temporal

1,222

0,028

1,021-1,463


Número de enfermedades

1,109

0,008

1,028-1,196


Salud mental (GHQ-12)

1,163

0,000

1,092-1,239


Dolor

1,232

0,012

1,046-1,450


Ansiedad

1,852

0,005

1,203-2,85


Sentir soledad

1,410

0,008

1,095-1,814


GHQ-12: cuestionario de salud general de Goldberg de 12 ítems; IC 95%: intervalo de confianza al 95%; OR: odds ratio.

 

 

Discusión


Frecuencia de quejas subjetivas de memoria y asociación con variables sociodemográficas


El primer dato a destacar es la frecuencia de quejas en los mayores de 55 años. Son cifras que están por debajo de la prevalencia habitual, que suele oscilar, dependiendo del método de investigación, entre el 25-50% para los estudios poblacionales [26]; los datos de la ciudad de Madrid en la Encuesta Madrid Salud de 2005 mostraron una prevalencia del 32,4% [16], más acorde con la mayoría de los estudios. Es probable que la baja prevalencia encontrada en este estudio se deba al método utilizado para la recogida de datos, que ha sido la encuesta telefónica personal sin proxies ni reemplazos. Otros datos de tipo sociodemográfico se conocen ya desde los primeros estudios sobre este tema, aunque existen resultados discrepantes [17,27].

Hemos encontrado que las QSM van aumentando con la edad de modo significativo; los mayores de 80 años llegan a tener el doble de frecuencia de QSM que los menores de 65 años. El nivel de estudios se asocia a las quejas de memoria, de modo que los participantes de estudios primarios tienen un porcentaje superior de éstas. Respecto al estrato social, nuestros datos asocian las quejas con la clase media y baja, pero hay estudios que no encuentran asociación, y algunos la encuentran con la clase social alta y un alto nivel de actividad, debido probablemente en este caso a las mayores demandas necesarias para hacer frente al trabajo [28,29].

Modelo multivariante predictivo de las quejas subjetivas de memoria


En el estudio multivariable analizamos los predictores de las QSM. Podemos considerar tres factores: uno objetivo (orientación temporal), otro subjetivo (síntomas de salud mental, ansiedad y sentir soledad) y un tercero que participa de los dos anteriores (número de enfermedades crónicas valoradas por el sujeto y dolor); este factor es de tipo biológico, pero su efecto depende de la subjetividad y lo interpretamos como un factor intermedio de los dos anteriores. Todos son interdependientes y se potencian mutuamente. El fenómeno de las QSM es complejo y, dependiendo del tipo de estudio y su metodología, podemos encontrar que tienen mayor efecto en las QSM unos factores u otros.

El factor objetivo, la orientación temporal, es un indicativo del declive de memoria que los mayores realmente experimentan, especialmente en lo relacionado con la memoria episódica y la memoria de trabajo [21], pues para recordar una fecha necesitamos organizar nuestros recuerdos episódicos y hacer comparaciones mediante la memoria de trabajo. Ambas funciones mnésicas son las más afectadas por la edad y están íntimamente relacionadas. La afectación de la memoria de trabajo disminuye la elaboración de la información que recibe el sujeto, lo que dificulta el recuerdo y da lugar a los olvidos cotidianos, que son una de las causas de las quejas de memoria. Numerosos estudios epidemiológicos han encontrado esta asociación [26]. La utilidad de las QSM como predictoras del deterioro cognitivo se basa en este hecho y tiene confirmación por una amplia bibliografía [30].

El factor subjetivo encontrado por nosotros lo constituyen las variables relacionadas con la salud mental. Todas las variables relacionadas con la salud mental (GHQ, depresión, ansiedad, toma de antidepresivos o tranquilizantes y calidad de sueño) se asocian de modo significativo con la presencia de QSM. Cargin et al [27] encuentran que la salud mental general, la depresión y la ansiedad, pero no el rendimiento cognitivo, se asocian a las QSM en individuos sanos, incluso en jóvenes [31]. Respecto a la calidad de sueño, otros estudios también encuentran estos datos, tanto la asociación con las QSM como la no relación con el rendimiento cognitivo [32]; también hemos observado que la asociación es independiente de la ansiedad y la depresión. Las personas con ansiedad, depresión o con diferentes síntomas de enfermedad mental suelen presentar alteraciones en la atención, lo que produce fallos de memoria cotidianos que son captados por el sujeto. En este sentido, nuestros resultados muestran un elevado porcentaje de personas con depresión que manifiestan alteraciones atencionales. Además, la baja autoestima puede llevarles a sobrevalorar estos olvidos y percibir negativamente el rendimiento de su memoria, ajustando su autovaloración a la idea generalizada de que los mayores tienen mala memoria. La asociación de QSM con depresión es un fenómeno establecido en los estudios sobre este te­ma [33,34].

La soledad es un factor muy poco estudiado en este campo. El elemento asociado a las QSM es el hecho de ‘sentirse solo’, no ‘vivir solo’, y hemos visto que es un factor independiente de la depresión, aunque las personas que se sienten solas y además están deprimidas, según nuestros datos, tienen mayor frecuencia de QSM. En la misma línea, el vivir con más personas hace que las QSM vayan disminuyendo según se incrementa el número de cohabitantes; dicho incremento se asocia a su vez a una disminución del sentimiento de soledad. La soledad se correlaciona negativamente con la función cognitiva general, la memoria inmediata y demorada, la velocidad de procesamiento y otras funciones cognitivas, tanto en estudios trasversales como longitudinales [35], pero no se asocia a QSM [28]. Algunos autores asocian el sentimiento de soledad, pero no la soledad, con el deterioro cognitivo y la enfermedad de Alzheimer [36]. Además, sentirse so­lo se asocia a algunas alteraciones físicas, entre otras a hipertensión e hiperreactividad del eje hipotálamo-hipofisario, y está condicionado por factores individuales, sobre todo de la infancia, factores circunstanciales actuales, el entorno social e incluso factores genéticos [37]. En función de estos hallazgos, podemos plantear la existencia de dos mecanismos subyacentes a la soledad, que permitirían explicar su asociación con las QSM: por una parte, podría ser origen de un menor rendimiento cognitivo, sobre todo de la memoria [35]; y por otra parte, podría tener un efecto psicológico: el sentir soledad puede producir un sentimiento de minusvalía, baja autoestima y bajo autoconcepto. Estos pensamientos, unidos al estereotipo de ser mayor y, por lo tanto, tener peor memoria, pueden llevar a sobrevalorar los propios fallos y a poner menos interés en solucionarlos.

Asociación de las quejas subjetivas de memoria con multimorbilidad, dolor, alteraciones sensoriales y calidad de vida


Hemos encontrado que la multimorbilidad es otro factor asociado a las QSM. Las enfermedades crónicas y algunas concretas, especialmente las que producen dolor (úlcera de estómago, artrosis, migraña/cefaleas), se asocian a QSM. Otros autores han hallado esta asociación [38]. Los individuos con multimorbilidad con frecuencia están centrados en sus enfermedades y su estilo de vida se ve condicionado por ellas; es probable que sus recursos de atención estén disminuidos, por lo que los fallos de memoria serán más frecuentes (hemos observado que la multimorbilidad se asocia de modo significativo con la atención). Además, algunas patologías afectan al sistema cardiovascular, entre otras, los factores de riesgo cardiovascular que se asocian a las QSM (colesterolemia elevada + diabetes + hipertensión), con lo que puede haber alteraciones vasculares cerebrales con posible hipoxemia que hacen disminuir el rendimiento cognitivo.

Respecto al dolor, hemos encontrado que todas las variables que lo valoran (dolor en general, cervical, lumbar, cefaleas, artrosis y úlcera) se asocian a las quejas. En otro estudio de Madrid Salud también se encontró esta asociación [39]. En nuestro trabajo, las personas sin dolor o dolor leve tienen un porcentaje muy pequeño de quejas. Otros autores han encontrado los mismos hallazgos [40]. Grisart y van der Linden [41] indican que el mecanismo de la alteración cognitiva en personas con dolor se debe a alteraciones en la atención. Nosotros hemos observado en nuestros resultados que un tercio de los sujetos con QSM tiene alteraciones atencionales, y que hay un alto porcentaje de personas con dolor moderado o grave con déficits en esta función cognitiva. El dolor puede actuar, por una parte, mediante el consumo de recursos atencionales (sería su aspecto objetivo), y, por otra, mediante el efecto psicológico sobre la propia vida y el propio cuerpo, dando origen a sufrimiento y malestar. Este hecho puede llevar a algunos individuos a sobrevalorar las dificultades y problemas que se les presenten, entre ellos los fallos de memoria. En nuestro estudio hemos encontrado que el efecto del dolor no es dependiente de la depresión.

En relación con situaciones de dependencia, observamos que la asociación de QSM con la dependencia está mediada por la depresión. La discapacidad reconocida, lo mismo que el no tener a nadie si se necesita ayuda o no poder salir de casa por problemas de salud, no se asocian con las QSM; Trouton et al [28] obtienen unos resultados semejantes a los nuestros. Tampoco se asocian la actividad física o el fumar, pero sí se asocia el consumo de alcohol, de modo que los que no consumen nada tienen más quejas, quizá porque, en una sociedad consumidora, el no consumir alcohol indique una autoexigencia más estricta en relación con diversos aspectos de la vida y menor tolerancia; en consecuencia, los fallos (p. ej., los fallos de memoria cotidianos) tienen más valor para estas personas.  

En el estudio bivariable hemos encontrado asociación entre QSM y déficits sensoriales visuales y auditivos. En un estudio cuyo objetivo era analizar grupos de riesgo para las QSM se encontró que el déficit auditivo, algo más que el déficit visual, era uno de los factores que conformaban dichos grupos de riesgo [39]. La causa puede ser que los problemas en la audición y la visión alteran la atención y aíslan a las personas de su entorno, lo que lleva, por una parte, a más olvidos de la vida cotidiana y, por otra, a una percepción de peor salud, factores que influyen en las QSM. La CVRS medida por el COOP-Wonca y la percepción de la propia salud están asociadas en el estudio bivariable a las QSM. Este dato también se confirma por otros estudios [42]. Esta asociación hemos visto que es independiente de la variable depresión; sin embargo, parte del efecto se debe a la depresión. La relación entre la CVRS y las QSM puede ser de tipo bidireccional. Diversos factores que forman parte de dicha calidad y la alteran se asocian de modo independiente a las QSM (depresión, ansiedad, salud física, dolor, dependencia…) y van a mediar esta relación; además, la CVRS presenta una correlación significativa con el rendimiento cognitivo, por lo que la baja CVRS se asocia a más olvidos cotidianos. Por otra parte, en sentido inverso, algunos autores con métodos sistémicos han encontrado que las QSM influyen en la CVRS [43].

Limitaciones


El estudio tiene una importante limitación inherente a la mayoría de los estudios cuyos datos se obtienen telefónicamente: en primer lugar, hay individuos que no quieren responder, en cuyo caso puede plantearse la búsqueda de una persona de reemplazo, pero esto no se ha realizado en la investigación que nos ocupa. Por otra parte, además, podemos suponer que gran parte de los potenciales entrevistados con problemas de comunicación y comprensión, entre los que se encuentran la mayoría de los sujetos con deterioro cognitivo, quizá declinen responder. Teniendo en cuenta estas cuestiones y los datos proporcionados sobre nuestra población por Lobo et al [44] (punto de corte para deterioro cognitivo en orientación temporal de 3-4), podríamos considerar a la población entrevistada como participantes potencialmente ‘normales’, es decir, sin deterioro cognitivo. Otra limitación importante es el hecho de que la primera pregunta sobre QSM haya condicionado a las demás.


En conclusión, las QSM son un fenómeno frecuente entre los mayores; desde los 55 años, hemos encontrado un porcentaje notable de personas que tiene quejas de memoria. Además, es un fenómeno con múltiples causas. En estudios poblacionales de salud siempre deberían incluirse preguntas de QSM. Estas QSM se asocian parcialmente al bajo rendimiento cognitivo, de modo que las personas con QSM tienen más probabilidades que las demás de padecer deterioro cognitivo. Pero también se asocian a otras variables, como alteraciones en la salud mental, sobre todo ansiedad y depresión, baja calidad de vida, percepción de mala salud, dolor en todas sus formas, presencia de algunas enfermedades o trastornos y sentimiento de soledad, que ha sido muy poco estudiado en este campo. Las QSM deben diagnosticarse de modo precoz y tratarse de mo­do diferenciado según su origen y según el mayor o menor riesgo que comporten para el deterioro cognitivo.

 

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Memory complaints: mental health, diseases, pain and loneliness. A population study in the city of Madrid

Introduction. Subjective memory complaints (SMC) are considered predictor of cognitive impairment, but are also associated with other factors; social and lifestyle have been the least studied.

Aim. To evaluate SMC and their association with epidemiological, health, social and lifestyle variables.

Subjects and methods. Cross-sectional epidemiological study of the randomly selected population of Madrid. Telephone interview. Target population: 1,775 over 55 years of age. We asked about QSM, social, economic, health and lifestyle aspects. The Goldberg General Health Questionnaire (GHQ) and the COOP-Wonca Quality of Life Questionnaire were administered.

Results. We found statistically significant association of SMC with age, temporal orientation, all variables related to mental health (depression), anxiety, sleep, mental health/GHQ, and quality of life. Association was found with all pain variables and with loneliness. There was no association with specific diseases, except chronic allergy and those linked to pain. The predictors of the SMC were temporal orientation, multimorbidity, mental health/GHQ, anxiety, pain and feeling lonely.

Conclusions. SMC is a multi-caused symptom. They are associated with lower memory performance, but also with variables related to health, social aspects and lifestyle. When faced with a patient with SMC, which may be due to cognitive impairment because of Alzheimer’s disease, these associations should be taken into account to assess this risk and know when follow-up is most needed.

Key words. Depression. Elderly. Loneliness. Multimorbidity. Pain. Quality of life. Subjective cognitive decline. Subjective memory complaints.

 

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